REPUDIO AL GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA

Condenamos con firmeza el golpe de estado acontecido en las últimas horas en el Estado Plurinacional de Bolivia y las violaciones a derechos humanos que han tenido lugar durante los últimos días.

Consideramos fundamental respetar y acompañar las soluciones institucionales propuestas por el Gobierno que, en forma pacífica, tenían como objetivo resolver la crisis política.

El quiebre institucional con la participación activa de las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas que tuvo como consecuencia la renuncia forzada  de Evo Morales, presidente democráticamente elegido,  genera  profunda preocupación  dadas las  nefastas experiencias dictatoriales en Latinoamérica.

Desde Xumek instamos a los organismos internacionales y a los gobiernos de la región a trabajar en la  defensa del Estado de Derecho y a garantizar procesos democráticos y pacíficos para la resolución conflictos.

Hace 68 años las mujeres votamos por primera vez

Más de tres millones ejercieron su derecho el 11 de noviembre de 1951. Esto fue gracias a la lucha de los movimientos feministas, pero quien pudo introducir el proyecto de ley del sufragio femenino fue Eva Duarte de Perón. Antes, durante y después de que se aprobara la ley, se desplegó una estructura sostenida por mujeres para censar y apadronar de cara al futuro debut eleccionario.

El 11 de noviembre de 1951 más de 3.500.000 mujeres votaron por primera vez en la Argentina, elección que reeligió a Juan Domingo Perón como presidente de la Nación. Fue gracias a la incansable lucha de los movimientos feministas por conseguir el derecho al voto.

En Septiembre de 1947 se aprobó la Ley N°13.010 de sufragio femenino también conocida como Ley Evita. Sin embargo, le antecede a esa fecha el caso de Julieta Lanteri, quien fue una de las precursoras de la lucha por los derechos de las mujeres en el país, nota que podés leer aquí.

No obstante, para que millones de mujeres pudieran votar en la Argentina, tenía que llegar ella, Eva Duarte de Perón, quien desplegó una fuerte campaña por radios y actos públicos, que derivó en la llegada al Congreso del proyecto de ley de sufragio femenino en julio de 1947. En una primer instancia fue votada sin grandes problemas en el Senado, mientras que en Diputados se plantearon debates más extensos e intenciones de modificar el texto. El sector de varones más conservador que se intentaba oponer a la normativa de equiparar derechos políticos entre hombre y mujeres, fue abucheado por la gran cantidad de silbidos y pañuelos blancos de mujeres que llenaron los balcones del recinto de la Cámara baja.

Por lo tanto, el 9 de septiembre de 1947 la Ley 13.010 es votada favorablemente por “unanimidad» por los diputados en una sesión histórica.

Pero las mujeres tuvieron que esperar las elecciones próximas para poder ejercer su voto. En el mientras tanto, según la Secretaría de Cultura de la Nación, antes, durante y después de que se aprobara la ley, se desplegó una estructura sostenida por mujeres que selló una de las formas de hacer política desde las bases del peronismo: los centros cívicos femeninos, coordinadas por delegadas y subdelegadas censistas.

Las mujeres censaron y empadronaron de cara al futuro debut eleccionario, a la vez que se pusieron al hombro la gestión de los centros cívicos, que funcionaban donde encontraban un hueco, en la casa de alguna vecina, en algún galpón sin uso, departamentos, teatro, salón de comité, dependiendo de la región, argumenta la Secretaría de la Cultura de la Nación. Se llevaron a cabo cerca de 4000 centros en el país, eran un espacio donde sólo se podía compartir entre mujeres, ya que los varones tenían el acceso prohibido; allí se desarrollaron actividades culturales, talleres de taquigrafía, dactilografía, inglés, clases de alfabetización, cocina, corte y confección, y talleres de formación política, entre otras tareas. También se encargaban de la atención primaria, si bien no lo eran formalmente, funcionaban como parte de la estructura del Estado.

Así, pasaron cuatro años para que pudieran votar en las elecciones del 11 de noviembre de 1951 donde lo hicieron más de tres millones de mujeres. De esta manera, también se cumplía un viejo sueño de luchadoras feministas, tales como Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane de Rawson, Alfonsina Storni y Silvina Ocampo, quienes desde los inicios del siglo XX lucharon por la sanción de esta normativa.

En la Argentina regía desde 1916 la Ley Sáenz Peña, que propició el sufragio “universal”, obligatorio y secreto, pero era un derecho exclusivo de los varones.

La llegada del peronismo en 1945 y la ola de reivindicaciones sociales que produjo la revolución popular, impulsó la iniciativa que fue tomada como un compromiso de lucha por la propia Evita. Quien posibilitó con su fuerza personal, sumada a las luchas de los movimientos feministas, un logro fundamental para las mujeres argentinas en el siglo XX, pero poco pudo disfrutar este evento histórico. El 11 de noviembre la abanderada de los descamisadxs emitió su primer y último voto, ya que ocho meses después la enfermedad que contrajo le provocaría la muerte.

La fórmula Perón-Quijano salió victoriosa en las elecciones. Las mujeres superaron en cantidad de votos peronistas a los varones en todos los distritos. También ocuparon las bancas 23 diputadas y seis senadoras nacionales. Junto a las legisladoras provinciales, sumaron un total 109 mujeres elegidas. Aunque los varones seguían siendo una mayoría importante, en 1953 una mujer fue nombrada Vicepresidenta Primera de la Cámara de Diputados: Delia Parodi, una de las primeras mujeres en el mundo en ocupar un cargo de tan alto nivel.

Desde el área de Género y Diversidad Sexual, de Xumek, festejamos esta victoria de nuestras ancestras que permitieron que hoy millones de mujeres tengamos nuestro derecho de al voto. Sin embargo, continuamos por la lucha de los derechos que todavía faltan conquistar por y para las mujeres y el colectivo LGBTTIQ+, donde el Estado es responsable de garantizarlos y promoverlos.

Foto: Diario Jornada

8 de noviembre: Día Nacional de lxs Afroargentinxs

María Remedios del Valle, militar afroargentina, nacida en Buenos Aires, es considerada como la “madre de la patria”, única mujer que el general Manuel Belgrano permitió que permanezca al frente de batalla; así le otorgo el grado de Capitana por su valor en el mismo. Falleció el 8 de noviembre de 1847.

Dado el protagonismo relevante y en memoria de María Remedios, cada 8 de noviembre se conmemora el “Día Nacional de las y los Afroargentinos”. Se estima que en la República Argentina viven alrededor de 2 millones de personas de ese origen, según datos otorgados por la Secretaría de Cultura de la Nación. De esta manera, la historia permite constatar tres momentos claves de la migración africana en nuestro país:

  1. Entre 1777 y 1812 entran al puerto de Buenos Aires y Montevideo más de 700 barcos, con 72 mil esclavizadxs africanxs.
  2. Una segunda migración sucede con la llegada de los europeos, en el siglo XIX, principios del XX y luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, en 1945. La mayoría son hombres y mujeres provenientes de Cabo Verde, que ingresaron no como esclavizadxs, sino como ciudadanxs libres.
  3. Finalmente en la década del ’90, arriban a la Argentina las llamadas “nuevas migraciones africanas”, en su mayoría varones jóvenes, que vinieron en busca de nuevas oportunidades y mejores condiciones de vida. [1]

Por lo expuesto, no es de extrañarse el contar con una ley que  tenga como objeto contemplar el reconocimiento de la cultura afro y los aportes de la misma. La ley n° 26.582 además busca incorporar contenidos curriculares sobre la cultura afroargentina al sistema educativo en sus distintos niveles y modalidades y así poder lograr visibilizarla a través de políticas públicas.

Desde el área de Movilidad Humana celebramos que exista un día y una ley que reconozca el aporte histórico de lxs afrodescendientes en la Constitución de nuestro país, para así destacar que no solo su único rol se centro en ser personas esclavizadas y soldados , sino también que desde la primera corriente migratoria realizan invaluables aportes a las relaciones sociales, la cultura y diversas costumbres en general.

Tenemos como objeto visibilizar y cuestionarnos sobre como sus raíces nos interpelan y generan impactos positivos, en busca de dar a conocer otras identidades desde el respeto y la inclusión, para poder quebrar con aquellas acciones racistas y xenófobas que en la actualidad consideramos que persisten y se reproducen en instituciones públicas, medios de comunicación, discursos y prácticas sociales.


[1] https://www.cultura.gob.ar/el-origen-africano-de-la-argentina_6165/

A 28 años de la Ley de Cupo Femenino

Se estableció que en laslistas se debían presentar mujeres en un mínimo del 30% de los candidatos a los cargos a elegir, sin embargo en vez de transformarse en piso, se volvió un techo. Pero dió paso a la Ley de Paridad de Género, que estableció el 50% de mujeres y varones ubicados de manera intercalada.

El 6 de noviembre de 1991 se sanciona en Argentina ley Nº 24.012, sustituyendo al artículo 60 del Decreto Nº 2135/93. Fue el primer país de América Latina en establecer un cupo femenino. La ley sancionó que “las listas que se presenten deberán tener mujeres en un mínimo del 30 % de los candidatos a los cargos a elegir y en proporciones con posibilidad de resultar electas. No será oficializada ninguna lista que no cumpla estos requisitos”.

Desde ese año, el Estado debía garantizar que al menos el 30% de las listas de candidatos y candidatas que presentan los partidos en las elecciones, debían ser mujeres. Asimismo, la ley estableció que al menos un 30% del total de candidatxs en la lista del partido con posibilidad de lograr bancas debían ser mujeres. En posteriores decretos reglamentarios se ordenó que en caso de presentarse por primera vez a elecciones o solo renovar una banca, el frente electoral debía colocar en el segundo lugar de la lista a una persona del sexo opuesto a la que ocupa el primer lugar.

El problema es que ese 30%, en vez de transformarse en piso, se volvió un techo. El movimiento feminista exigió, que en vez del 30% la paridad sea total y que el número obligatorio sea del 50%, la mitad de la población, afirmó FiloNews. El 22 de noviembre de 2017 el Congreso de la Nación aprobó la Ley Nº 27.412 de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política, estableciendo que las listas de candidatxs al Congreso de la Nación (diputadxs y senadores) y al Parlamento del Mercosur deben ser realizadas «ubicando de manera intercalada a mujeres y varones desde el/la primer/a candidato/a titular hasta el/la último/a candidato/a suplente«.

Por lo tanto fijó la obligatoriedad de intercalar candidatxs de ambos sexos en las listas de legisladores nacionales. A su vez, el proyecto incorpora la igualdad de género a nivel partidario, aunque en este caso no es obligatorio intercalar postulantes, sino que las listas deberán completarse con un 50% de representantes de cada sexo, sostiene Telám.

La votación en aquel entonces  del proyecto de Ley de Paridad de Género fue de 165 votos a favor y 4 votos en contra. Quienes votaron en contra, según Telam, fueron: Pablo Sebastián López del Frente de Izquierda y de los Trabajadores de Salta, Héctor Alberto Roquel de la Unión Cívica Radical de Santa Cruz, Pablo Torello de la Unión PRO  de Buenos Aires, y Nicolás María Massot de la Unión PRO de Córdoba.

Desde el área de Género y Diversidad Sexual consideramos que las leyes de estas características son producto de los movimientos feministas, donde se busca la igualdad real de género. Sin embargo, seguimos luchando por los derechos que todavía faltan conquistar por y para las mujeres y el colectivo LGBTTIQ+. Como lo es el cupo laboral trans, una deuda que todavía le falta saldar a la sociedad, en tanto repudiamos la oposición sistemática y obsoleta que ejercen los grupos conservadores que no tienen fundamento alguno.