Xumek - Asociación para la promoción y protección de los Derechos Humanos

3 de Junio, la historia de una lucha

Desde el Área de Género y Diversidad Sexual de Xumek entrevistamos a Mariana Santander, integrante del movimiento Ni Una Menos de Mendoza. Nos comentó su mirada sobre cómo surgió el Colectivo, qué impacto tiene sobre la sociedad, y cuáles son las demandas que tienen.

El 3 de junio de 2015 se comenzó a marchar en Argentina como respuesta colectiva a la más extrema de las expresiones de violencia machista: el feminicidio. El “Ni Una Menos” se materializó en las marchas y se transformó en grito público: se escucha en las calles de nuestro país y del mundo hace ya 4 años. Representa el “No” de las mujeres sin recibir castigo por gritarlo. Ese “No” insoportable para los varones que golpean, violan, o matan. Es un “No” que puso en escena a las mujeres y disidencias rebeldes, que irrumpen y desestabilizan a la comodidad machista y a la sociedad patriarcal en su conjunto, se explaya uno de los primeros comunicados del Ni Una Menos.

 

Cada 3J se vuelve a convocar y se movilizan miles de personas a lo largo y ancho del país para decir “basta de matarnos, por el sólo hecho de ser mujeres. Basta de femicidios”, sostuvo Mariana Santander, integrante del movimiento Ni Una Menos Mendoza.

 

La historia del Ni Una Menos se remonta a aquel clima otoñal de marzo de 2015, donde un grupo de periodistas, investigadoras, militantes y activistas, se reunieron en los jardines del Museo de la Lengua en Buenos Aires, en una jornada de manifestación contra los femicidios y la trata de personas, junto a familiares de víctimas. Lo que colapsó fue la noticia del asesinato de Chiara Páez, la adolescente de 14 años asesinada por su novio. Por lo sucedido, se accionó a través de las redes sociales y se logró instalar públicamente una consigna que terminó por consolidarse y multiplicarse en multitudinarias marchas en todo el país bajo el grito: NI UNA MENOS. “Mendoza no estuvo ajena al llamado y las activistas de diferentes sectores: gremios, partidos políticos, compañeras de organizaciones históricas, actrices, del ámbito cultural se juntaron y armaron la consigna: Ni una Menos”, argumentó Santander.

 

El “Ni Una Menos” tiene la capacidad de sintetizar de una manera sencilla pero profunda el sentimiento de lucha contra la impunidad que une a todas las mujeres. El impacto que generó la masiva movilización tiene efectos sociales, culturales, políticos y jurídicos. “En el seno de las familias y en los grupos de amigxs se comenzó a hablar del Ni Una Menos, del feminismo, de qué quiere decir la sororidad; esto generó charlas de sobremesa donde por lo menos una vez alguien se replanteó o pensó al respecto la temática. Es un proceso largo donde empezamos a repensar las maneras de convivir, de relacionarnos entre nosotrxs, esto es un inicio. Es un cuestionarnos permanentemente”, comentó respecto de las repercusiones sociales la integrante del movimiento.

 

Respecto de los efectos políticos y jurídicos, se puede resaltar la creación en el 2015 del Cuerpo de Abogadas y Abogados para Víctimas de Violencia de Género mediante la Ley 27.210, además la aprobación en el 2018 de la Ley de Paridad de Género, y la promulgación de la Ley Contra el Acoso Callejero como determinación de violencia de género este año. “Esto marca una relación política entre las mujeres de diferentes partidos políticos, atravesados por el patriarcado, y que a partir de esto generamos una sororidad como alianza contra el sistema que nos quiere sumisas. Esto es significativo ya que no discrimina clase social, etnia, color, cuerpo”, afirma Santander. Asimismo, quizá una de las conquistas más importantes es haber logrado quitar de la clandestinidad el debate sobre el aborto y que llegue a ser un tema de discusión central de la agenda política, social y mediática, después de tantos años de trabajo de lxs feministas.

 

“Las movilizaciones sociales tienen incidencia e impacto dentro del círculo legislativo, porque los reclamos colectivos en la calles se han visto replicados en la legislatura, lo que generó que se amplíe el debate de las temáticas concernientes a cuestiones de géneros y diversidad” sostiene Santander. Las manifestaciones feministas ocuparon con el Ni Una Menos (NUM) masivamente la agenda mediática y política, trasladaron a la esfera pública problemáticas que se pretendían mantener escondidas dentro del seno privado; con esto se trató no sólo de repudiar la violencia física, sino también de denunciar las de índole económica, psicológica, simbólica y sexual. Desde Xumek consideramos la urgencia de contar con la efectivización de políticas públicas que den cuenta del necesario abordaje integral por parte del Estado. Aquí entran los reclamos aún vigentes sobre la implementación y el presupuesto de la Ley de Protección Integral a las Mujeres, la efectiva implementación de la Educación Sexual Integral y la Interrupción Legal del Embarazo, y la aprobación del Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, entre muchas otras.

 

Desde el colectivo NUM Mendoza se comprende la necesidad de ampliar el marco de acción por fuera de organización de las marchas del 8M y 3J. El movimiento se encuentra activo y presente, dispuesto a poner el cuerpo a cada una de las batallas que impliquen a las mujeres y disidencias. Un ejemplo de esto es la solidaridad que se tiene con diversos reclamos sociales, como la resistencia a la designación de José Valerio como Juez de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza, “se logró hacer ruido, se llegó a instancias nacionales, nos apoyaron de distintas provincias del país, fue una lucha bastante ardua, se presentaron más de 600 impugnaciones y todo eso fue organizado por el NUM y el movimiento de mujeres” argumenta la integrante del colectivo. También acompañan a las denunciantes de Alejandro Jofré, el ex Subsecretario de Trabajo de Alfredo Cornejo, actual Gobernador de Mendoza, y a las denunciantes del profesor de la Universidad Nacional de Cuyo, Mauro Aguirre.

 

La marcha del 3 junio representa la materialización del trabajo de años de militantes y activistas feministas, donde el colectivo Ni Una Menos logró la visibilización masiva de diferentes problemáticas y el avance en materia de derechos de las mujeres y las disidencias. Es por esto que desde el Área de Género y Diversidad Sexual de Xumek consideramos importante darle espacio a esta historia y acompañamos la lucha de los movimientos.

Por Área de Género de Xumek

Foto: Belén Godoy

 

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