Xumek - Asociación para la promoción y protección de los Derechos Humanos

Abuso sexual Eclesiástico: El Caso Próvolo

A finales de noviembre de 2016, la provincia de Mendoza y el país se conmocionaron luego de que una joven solicitó la protección de su identidad y realizó una denuncia penal por ser víctima y testigo de múltiples golpes, malos tratos, torturas y abusos sexuales en la institución educativa perteneciente a la Iglesia Católica “Antonio Próvolo para Niños Sordos e Hipoacúsicos” ubicada en el Departamento de Luján de Cuyo.

Como consecuencia de esta denuncia salieron a la luz una interminable secuencia de hechos de violencia física y moral, abusos sexuales y torturas perpetradas durante años por sacerdotes, monjas y personal administrativo del instituto contra niños y niñas sordos e hipoacúsicos. A poco de andar, la justicia penal comprobó que el hecho denunciado no era más que uno de los numerosos episodios de abusos sufridos por varias personas con discapacidad auditiva que durante décadas allí habían asistido.

Nuestra primera intervención como organización fue inmediata, presentamos un amicus curiae junto a la Asociación de Padres Autoconvocados de Niños, Jóvenes y Adultos con discapacidad recomendando la aplicación de las “Directrices sobre la justicia en asuntos concernientes a niños víctimas y testigos de delitos ”, haciendo asimismo un ajuste razonable , con la finalidad de que los testimonios fuesen tomados en Cámara Gesell con la intervención de profesionales de la salud mental e intérpretes en la lengua de señas de confianza del testigo, tanto para su realización como en la contención previa y posterior a la declaración de las víctimas.

Posteriormente, gran parte de las víctimas y sus familiares solicitaron nuestra participación en la investigación penal como querellantes particulares. De esta manera comenzamos a intervenir en el proceso judicial, tomando conocimiento directo de perversos y atroces hechos cometidos a niñas y niños. Los responsables de estos delitos se aprovechaban de ellos por su absoluta imposibilidad de comunicación ya que lo que caracterizaba a la metodología de educación del instituto era la falta de enseñanza de lenguaje de señas, el mismo se encontraba prohibido y los alumnos eran golpeados si eran sorprendidos comunicándose de esta manera.

Las victimas no eran elegidas al azar, durante la investigación se ha podido comprobar que existían parámetros comunes entre ellas. En mayor parte se trataba de niños y niñas de bajos recursos económicos que pernoctaban en el instituto cuyos hogares se encontraran alejados en pueblos o zonas rurales. A su vez, a la hora de elegir las victimas seleccionaban a los más vulnerables, quienes eran golpeados para ver de qué manera reaccionaban. A esto se le sumaba que si los padres eran oyentes les facilitaba la impunidad a los perpetradores debido a la falta de comunicación con el/la afectado/a.

Actualmente son 13 los imputados, los primeros fueron los curas Nicola Corradi (director del Instituto) y Horacio Corbacho; Jorge Bordón (administrativo del instituto y monaguillo); y Armando Gómez (civil sordo que cumplía tareas de mantenimiento).

Posteriormente, con el avance de la investigación fueron imputadas la monja japonesa Kumiko Kosaka y Graciela Pascual (representante legal del instituto) por haber tenido una importante intervención en los hechos investigados. Todos estos se encuentran detenidos, algunos en prisión domiciliaria.

Por último, se imputó por omisión a otra monja, Asunción Martínez; a Cecilia Raffo (psicóloga), Noemí Paz (cocinera) y las que fueran directoras del instituto durante los años que se produjeron los hechos: Gladys Pinacca, Valeska Quintana, Cristina Leguiza y Laura Gaetán. La imputación de esta participación criminal por omisión demuestra que todos ellos pudieron haber accionado (reaccionado) ante estos delitos y así haberlos evitado, pero no lo hicieron (omitieron).

Cabe aclarar que a principios de 2018 uno de los imputados resulto sobreseído por haber sido declarado inimputable ya que además de su condición de sordo contaba con una discapacidad intelectual que, según valoró la Justicia, no le permitía comprender la criminalidad de sus actos. Sin embargo, esta circunstancia no exime seguir investigando los hechos que se le atribuían, ya que fueron realizados bajo el amparo y conocimiento de otras personas quienes resultan responsables por ser partícipes o autores mediatos de los mismos.

Existen, entre otras pruebas objetivas, actas o expedientes administrativos y judiciales de estudiantes víctimas que daban a conocer algunos de estos hechos con anterioridad a la denuncia actual y que fueron ocultados en el seno del Instituto o que no fueron conducidos como indica la ley y los protocolos en casos de abusos sexuales.

Por otro lado, la Iglesia Católica lejos de prestar colaboración con la investigación, se ha encargado de entorpecerla, ya sea mediante la negativa a compartir información con la justicia como también mediante apariciones publicas y declaraciones en la prensa tendiente a desacreditar a las víctimas, poner en duda sus relatos y denostar la labor de protección que llevan los abogados querellantes.

De las constancias judiciales surge que desde el año 2005 a 2015 concurrieron al Instituto Próvolo 227 estudiantes. En la actualidad se han llevado 50 Cámaras Gesell de las que han surgido más de 20 víctimas por delitos sexuales. Asimismo, 5 estudiantes aún no pueden brindar su testimonio mediante este medio porque no logran darse a entender o porque cuentan con otra discapacidad que imposibilita su realización. No descartamos que, a raíz de este proceso, sigan formulándose nuevas denuncias y se formen nuevas causas penales que den a conocer otros hechos.

A un año y medio del comienzo de la investigación penal, podemos asegurar que estamos ante hechos tan aberrantes, solo equiparables a los ocurridos en la última dictadura cívico-militar Argentina. Por ello, exigimos una respuesta institucional de la Iglesia Católica, asistencia integral a las víctimas por parte del Estado y una pronta condena a todos los responsables.

 

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