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CASO CHOCOBAR: Análisis de la confirmación judicial de su procesamiento

La Sala IV de la Cámara del Crimen confirmó el procesamiento del Policía Luis Chocobar por “homicidio agravado por la utilización de un arma de fuego en exceso en el cumplimiento de un deber”.

Con simpleza, la Cámara expresó que no era un detalle menor su condición de policía, y que podría haber adoptado medidas menos lesivas a la que escogió. Al desarrollar sus fundamentos detalló que -luego de identificarse, dar la voz de alto y que Pablo Kukoc decidiera huir-, el agente efectuó primero tres disparos intimidatorio hacia arriba, y luego cuatro disparos más, dos de los cuales impactaron en el cuerpo de Kukoc dándole muerte.

Aquella clara alusión a que su instrucción lo pone en un plano distinto a cualquier persona usuaria de armas y a que su función legal no es matar personas, y la posterior descripción de su polémico proceder, son los motivos por los cuales no le quedaron dudas respecto a que la decisión del funcionario policial había sido excesiva en tanto había provocado un daño superior al que quería hacer cesar.

Si bien con algunas diferencias, lo concreto es que para ambas instancias judiciales hubo un exceso, una desproporción, entre lo que Chocobar hizo y lo que estaba facultado a hacer. De la resolución de la Cámara se desprende que no hubo legítima defensa -ni exceso en ella- precisamente porque no hubo oportunidad de defensa alguna. Su intervención llegó después del hecho delictivo sufrido por el ciudadano estadounidense y luego no enfrentó ningún ataque en su contra. Por ello la Cámara encuadra la cuestión en un exceso en su función de detener a una persona que había cometido un delito y se estaba escapando desarmado.

En contraposición a las autoridades judiciales, y contraria al buen criterio y prudencia que deberían guiarla, la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, afirmó que, para el gobierno, el agente hizo lo que debía hacer. Fundó su postura en dos argumentos:

1) como gobierno el primer objetivo es cuidar a la gente, lo cual implica cuidar a quienes la cuidan tratando de que las fuerzas de seguridad sean mejores y más profesionalizadas.

2) Los riesgos que había aquel día eran, para ella, evidentes, destacando que una persona apuñalada estaba a punto de la muerte. Ir a un detalle tan específico como planteó el fallo para analizar si hasta un determinado momento estuvo bien actuado y luego se excedió, le parece que implica no entender la situación que atravesaba el policía.

Respecto al primero, ciertamente existen formas mejores de cuidar a la policía que justificar lo que -al menos por el momento- la justicia entiende un delito grave. Se puede empezar por pagarles mejor, darles mejores elementos de trabajo y capacitarlos debidamente, así como también sancionar a quien corresponda y premiar al que realmente lo merezca.

En relación al segundo, sus dichos denotan el desconocimiento total de las normas. Precisamente son aquellas circunstancias en que ocurrió el hecho las que le dan la pauta a las autoridades judiciales para entender que se adecua a la figura penal que le imputan. Ninguna norma le permite a la policía matar ni efectuar disparos directos a una persona desarmada que le da la espalda.

En la etapa investigativa en la que se encuentra, parece no discutirse aún la intención del Sr. Chocobar ni la proporción de los medios utilizados. De cualquier forma, muy a pesar de que la Ministra se exprese despojándose de la responsabilidad que le cabe -por el resultado de una situación que un policía, bajo su tutela, no supo manejar y haya terminado abruptamente con una vida-, la realidad indica que este caso, y sus palabras, son prueba suficiente de la letalidad de las armas de fuego y de la irresponsabilidad de no tenerlo en cuenta.

Sea que hubo homicidio, exceso en la legítima defensa o en el cumplimiento de sus funciones, el daño generado es irreparable, y las posibilidades de que adelgace aún más la delgada línea que separa un Estado con fuerzas de seguridad fuertes de uno violento y delictivo, se acrecientan peligrosamente.

 

Área de Violencia Policial y Seguridad Ciudadana.-

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