Xumek - Asociación para la promoción y protección de los Derechos Humanos

CASO LUCÍA PÉREZ | Comunicado sobre la sentencia

Como organización defensora de los derechos humanos repudiamos el fallo que se dio a conocer este lunes 26 de noviembre en el marco de la movilización por el Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.

Lamentablemente, otra vez la justicia opera a la orden del patriarcado: Matías Farías y Juan Pablo Offidani, acusados por el abuso sexual y femicidio de Lucía Pérez, fueron condenados a ocho años de prisión por tenencia de estupefacientes. El tercer imputado, Alejandro Maciel, resultó absuelto. A dos años y un mes del abuso sexual y femicidio de la adolescente de 16 años en Mar del Plata, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº 1, consideró que éste último no se pudo probar como tal.

Es necesario remarcar que el fallo que condena a los femicidas de Lucía Pérez es indiferente a todas las directivas del derecho internacional ya que carece absolutamente de perspectiva de género. La perspectiva que atraviesa el fallo excede la cuestión doctrinaria y opiniones de los jueces, más bien es un criterio interpretativo y pautas de valoración exigidas por diversos instrumentos de derechos humanos protectores de los derechos de mujeres e identidades disidentes que nuestro país ha ratificado constitucionalmente a partir del artículo 75 inciso 22 de nuestra Constitución, y deben ser aplicados en hechos donde medien delitos sexuales.

Fuera de dogmatismos pero siguiendo con esta línea, en miras a la redacción y argumentos de la defensa, repudiamos el contenido esbozado. Éste se encuentra cargado de estereotipos sexistas y discriminatorios que no hacen más que hacer referencia las experiencias sexuales anteriores de Lucía, sus comunicaciones privadas, su condición de consumidora de drogas, las inasistencias escolares, la edad de las personas con las que se relacionó previamente, es decir revictimiza y juzga a la víctima.

Todos estos argumentos son proyectados como elementos que sostienen la existencia de consentimiento por parte de Lucía. Permanentemente a lo largo del análisis de la prueba los jueces efectúan juicios de valor prejuiciosos e ilegítimos sobre la víctima para garantizar impunidad a los acusados.

Consideramos, a su vez, que el proceder del tribunal fue de tipo androcéntrico ya que cataloga de abuso sexual solamente a los casos donde hay huellas claras de defensa por parte de la víctima o lesiones extremadamente crueles; perdiendo de vista la asimetría de poder que existe entre una adolescente que consumió drogas y el adulto que se las suministró.

Reforzamos, con claras intenciones, la idea de que el concepto de violencia en el abuso sexual, a nuestro juicio, hay que integrarlo necesariamente con perspectiva de género y no correr del centro de la cuestión una relación desigual de poder que no permite tomar decisiones en un marco de consentimiento libre.

La sentencia cristaliza de manera grosera una cultura de la violación que es perpetrada por el mismo sistema judicial al transformar la sentencia en un relato de la vida de Lucía en vez de poner el foco en la conducta de los agresores. Parece ser que para la justicia patriarcal, vender droga es un delito imputable pero abusar sexualmente, torturar y asesinar a una mujer no.

Esta decisión judicial nos demuestra una vez más, que la justicia es un eslabón fundamental de la estructura social, cultural y política del patriarcado. Esperamos que los mecanismos de control sean más efectivos y estén a la altura de las exigencias de una sociedad que no para de gritar “ni una menos” frente a la violencia machista.

¡La justicia es cómplice!

 

Área de Género y Diversidad de Xumek.

 

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