Día Nacional de los Derechos Políticos de las Mujeres

En Septiembre de 1947 se aprobó la Ley N°13.010 de sufragio femenino también conocida como Ley Evita. Sin embargo, le antecede a esa fecha el caso de Julieta Lanteri, quien fue una de las precursoras de la lucha por los derechos de las mujeres en el país. Desde el área de Género y Diversidad Sexual, realizamos un recorrido histórico de los derechos políticos de las Mujeres en Argentina.
El 23 de Septiembre se conmemora el Día Nacional de los Derechos Políticos de las Mujeres. Esto se debió a que desde principios del siglo XX, militantes feministas y socialistas compartieron sus luchas por los derechos civiles, políticos y laborales de las mujeres.

En septiembre de 1947 en Argentina se aprobó la Ley N°13.010 de sufragio femenino, también conocida como Ley Evita. Sin embargo, le antecede a esa fecha el caso de Julieta Lanteri, quien fue una de las precursoras de la lucha por los derechos de las mujeres en el país.

Por entonces, la primer mujer que tuvo el derecho de votar en Argentina fue la médica italiana Julieta Lanteri, que obtuvo la ciudadanía argentina en 1911, fue una de las precursoras de la lucha por los derechos de las mujeres en el país. Según Felipe Pigna, en su página online El Historiador, Lanteri también fue la primera que pudo ingresar y recibirse de bachiller en el Colegio Nacional de La Plata, por entonces una institución exclusiva para varones.

En el contexto del debate sobre la reforma electoral que llevaría a la llamada Ley Sáenz Peña, según el sitio del historiador Pigna, la doctora Lanteri hizo una presentación judicial: reclamó que se le reconocieran los derechos como ciudadana, incluidos los políticos. Así se convirtió en la primera mujer de toda Sudamérica en ejercer el derecho al voto en las elecciones municipales celebradas el 26 de noviembre de aquel año. En marzo de 1919 lanzó su candidatura a diputada nacional por la Unión Feminista Nacional y contó con el apoyo de Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson.

Lejos de remitir su lucha solamente al voto, Lanteri, quien fue integrante del grupo de médicas argentinas, tomó la lucha por las condiciones de trabajo de las mujeres, el derecho al divorcio, luchó contra proxenetas y contra la intromisión de la Iglesia en la vida de las personas. También, se comprometió en la lucha de las trabajadoras.

Pero hubo que esperar hasta el 9 de septiembre de 1947 para que el voto femenino alcanzara a todas las mujeres del país. Se sancionó la ley 13.010, que establecía en su primer artículo: “Las mujeres argentinas tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos”.

El 23 de septiembre Evita debutó como oradora en el balcón de la Casa Rosada, lo haría para hablar ante una multitud convocada por la CGT que celebraba la obtención del voto femenino. Aquella voz dijo entonces: “Mujeres de mi patria: recibo en este instante de manos del gobierno de la Nación la ley que consagra nuestros derechos cívicos”.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a derechos políticos?

El portal educ.ar entrevistó a la socióloga María Alicia Gutiérrez, docente e investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, quien explicó que los derechos políticos se refieren a los derechos de todas las personas a participar en el gobierno de un país, así como al derecho a acceder a las funciones públicas. Los derechos políticos están directamente asociados con la democracia, y su reconocimiento está expresado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este tipo de derechos incluyen el derecho al voto; el derecho a ocupar cargos de representación popular; a reunirse y/o asociarse, y a realizar peticiones ante las autoridades.

En un recorrido histórico, en 1911 el diputado socialista Alfredo Palacios había presentado el primer proyecto de ley de voto femenino en el Parlamento Nacional, faltaba un año para que se sancionara la Ley electoral conocida como Ley Sáenz Peña de voto secreto, universal (masculino en el lenguaje político de la época) y obligatorio. El proyecto de Palacios ni siquiera fue tratado sobre tablas. Ya que las mujeres eran consideradas incapaces por el Código Civil de 1871. Desde aquel proyecto de Palacios se presentaron otras 22 iniciativas legislativas hasta el año 1947.

Luego, en 1952 ingresaron al Congreso de la Nación las primeras diputadas, delegadas de territorios nacionales y senadoras. Esto fue gracias al resultado de las elecciones de noviembre del año anterior. En el período de 1952 a 1955 las mujeres habían alcanzado un puesto promedio del 17% en la Cámara de Diputadxs y más del 22% en el Senado.

Sin embargo, luego del salto cuantitativo y cualitativo en la vida política de las mujeres, su participación comenzó a decaer. A causa de la inestabilidad política y la sucesión de dictaduras que interrumpieron el estado democrático del país, esto generó que las mujeres perdieran su participación política.

Tras la vuelta de la democracia en el año 1983, la participación de las mujeres en el Congreso no llegaba al 10% de las bancas. Era necesaria una nueva ley que volviera a generar espacios para la participación femenina en la política. Esa normativa fue la Ley de Cupo Femenino o Ley de Cuotas. Según esta norma, el 30% de las listas electorales debían estar ocupadas por mujeres. Se trató de la primera legislación de este tipo en América Latina.

Posteriormente, en 1994 la reforma de la Carta Magna consagró constitucionalmente las acciones positivas -medidas dirigidas a eliminar desigualdades existentes contra determinados grupos de personas- como herramientas para garantizar la igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres en la política.

En el siglo XXI las mujeres políticas han dejado de ser casos excepcionales y pasaron a formar parte de la vida pública argentina. En la actualidad ocupan casi el 39% de los asientos en la Cámara de Diputadxs y más del 41% en el Senado. Sin embargo, la búsqueda de la equiparación completa entre hombres y mujeres en el campo político no se detiene.

En este contexto surgió la necesidad de una nueva ley, una que asegurara la igualdad de género en la representación política. En el 2017 se sancionó la Ley de Paridad de Género en Ámbitos de Representación Política. Que fija la obligatoriedad de intercalar varones y mujeres en las listas de candidatos a legisladores nacionales. De esta manera, se asegura que la mitad de lxs postulantes sean de sexo femenino.

Desde el área de Género y Diversidad Sexual de Xumek celebramos los derechos re-constituidos por y para las mujeres, pero continuamos en la lucha por los derechos que todavía nos faltan conquistar tanto para las mujeres como para el colectivo LGBT.

Fotografía: Canal encuentro sufragistas