Xumek - Asociación para la promoción y protección de los Derechos Humanos

ENTREVISTA | Impacto sociológico del fracking: “es una industria que impacta en la subjetividad de las personas”

21 de junio, 2019.

Tobías Etienne Greenwood es francés y ahora se encuentra realizando su tesis doctoral de Sociología en la Universidad de Pau. La temática que nos moviliza y por la que recurrimos a entrevistarlo es el tema de su estudio: “Las movilizaciones sociales en contra del fracking”. Se ha puntualizado en el yacimiento de Vaca Muerta en la Argentina, la parte del norte para más especificidad.

Tobías estuvo en Mendoza en 2018 pero decidió volver debido a las fuertes movilizaciones en contra de esta industria que se dieron en nuestra región. “La idea de estudiar el impacto de una industria en las subjetividades de una población en la que el fracking ya está y ha avanzado mucho; es de una importancia profunda. Y en una zona como Mendoza donde está arrancando un cambio, es un momento importante”. La entrevista se realizó en marzo de 2019 durante su paso por la capital de Mendoza.

Tobías Etienne Greenwood y Carlos Benedetto

¿Qué es lo que te interesa del fracking y cómo lo has abordado?

Yo no trabajo los aspectos políticos, porque siendo francés la política es un tema muy particular, difícil de entender. No funciona como en Europa, el cosmos político argentino tiene subcampos provinciales que en Francia no manejamos. Tampoco lo trabajo desde el ámbito económico, porque no soy economista. Y tampoco lo abordo desde un punto de vista ambiental, lo de las contaminaciones no lo entiendo muy bien, y también porque los indicadores cambian de un país a otro.

Lo que trabajo es lo que llamamos en antropología y en sociología la subjetividad. Para decirlo sencillamente es la manera con la cual la gente se relaciona con el entorno, el ambiente. Es algo muy individual y muy personal, a veces íntimo. Tiene que ver con la experiencia, que se junta o se consolida en un esquema de acción y de pensamientos. Es un punto de encuentro entre la determinación de lo social -entre los grupos sociales y de las instituciones-  y la individualización. La subjetividad surge de esta contradicción, de lo que se impone como cosa común y lo que se deja como zona para expresarse libremente. Esos frentes chocan y de ahí surge la subjetividad.

El año pasado hice mi primer campo de estudio en Neuquén y en Alto Valle para encontrar a los que fueron integrantes de la Multisectorial contra la hidrofactura. Agrupa a varios: asamblea de autoconvocados, grupos políticos (muchos de izquierda), colectivos feministas grupos de pueblos originarios y otros grupos. Bueno, eso básicamente fue el comienzo, encontrarme con esta gente, tratar de charlar y entender de qué manera esta industria estaba impactando en la subjetividad.

Esto fue entre febrero y mayo del año pasado. Más tarde hice un recorrido con un espeleólogo Carlos Benedetto [Presidente de la Federación Argentina de Espeleología y miembro de Xumek], en el oeste de Neuquén donde empezó concretamente la experimentación del fracking en un lugar llamado Zapala, en un Lof Mapuche del departamento Gelay Ko. Después arrancamos por el Norte, pasando por el departamento de Malargüe para ver los pozos en los que, se decía en aquellos tiempos, se hacía fracking, en el puesto Rojas, cerca de Las Leñas. Charlamos con los puesteros de allá y lo que encontramos sobre todo fue, no ignorancia, sino falta de información.

Este año decidí volver para ver lo que sucedía porque en el 2018 hubo varias movilizaciones acá en la ciudad de Mendoza pero también en el resto de la provincia. Vine también pensando en las movilizaciones del Valle de Uco, del Oasis del sur, en Alvear y en San Carlos que también se realizaron cortes de rutas. Me interesaba venir impulsado por lo que me había dicho la gente que me encontraba sobre “la cultura del agua”. Decían que “el fracking es una técnica que utiliza millones y millones de litros de agua para las fracturas” y me parecía un tema muy interesante de investigar: esta contradicción entre la cultura del agua y el aprovechamiento de ese recurso, o bien, por parte de las petroleras. Al final decantó la idea de comparar este impacto, el de una industria sobre las subjetividades de una población, en una zona donde el fracking ya está y ha avanzado mucho como Neuquén; y en una zona como Mendoza donde está arrancando un cambio, se trata de un momento importante.

¿Y qué es lo que te ha parecido más sobresaliente?

Como extranjero, muchas cosas por supuesto. Pero algo que me llamó la atención fueron las quejas contra los gobiernos provinciales y contra los estados nacionales también, a veces incluso más que contra las empresas. Los activistas o militantes  están  muy conscientes  de que las empresas están acá para su negocio y harán cualquier cosa. Pero lo que los enoja más, por lo menos para  los grupos más politizados es la actitud de los gobiernos, de los diputados, de los senadores.

Esa fue la primera cosa que me sorprendió, la mayoría de los discursos son bastante arquetípicos, estereotipados ya sea para hablar de la minería, del fracking, de la soja… siempre son los mismos discursos. No sé si eso es una fortaleza, porque permite a diferentes luchas relacionarse entre ellas y al mismo tiempo es como que hacen un esfuerzo para superarse o subir su nivel crítico. Es una cosa llamativa.

Pero a mi lo que más me interesa de mi propio trabajo es lo que estábamos diciendo recién,  cómo estas industrias pueden impactar en las personas individualmente, desde el punto de vista de la intimidad, para darte ejemplos concretos:

Mientras estaba en las entrevistas con la gente, hablaban de ocio o de recuerdos que tenía del lugar. Había uno que le gustaba remar en el río Limay en Neuquén y que ahora le provoca angustia ir al río para bañarse e incluso hasta para tomar agua, calentarla y ponerla en el mate por los riesgos de las contaminaciones.

Entonces estas industrias, a veces, pueden quitar a la gente lo que hace “el sal de la vida”, las cosas que les gustan, las que les permiten despertar una mañana y trabajar y después disfrutar al final del día o de la semana. Y  entiendo que ese es un discurso que no se da en el campo mediático porque es algo muy personal, muy individual pero que al final son las cosas que se están destruyendo básicamente.

Afecta la construcción de los individuos mismos y esto está presente en la mente de la gente que vive  más cerca de su entorno, de su ocios, en el campo sobre todo, porque ellos ven diariamente  esos cambios”.

Algo que los neuquinos tenían muy presente en la cabeza eran las camionetas. Decían que habían cada vez más camionetas donde no las necesitan y que venían con todo lo referido al ámbito del petróleo. Algo como más masculino y de virilidad, como manejar sin cuidado, de hecho, la gente dice que cambió la ruta, “cuando hay una camioneta no me deja pasar”. Bueno… eso que destruye  y al mismo tiempo reemplaza costumbres, ya que nada se vacía sino que se llena de otra cosa, y eso es tal vez la parte más perniciosa de este avance: ver cómo que se logra una división social”.

De alguna manera modifican la identidad cultural y social…

Esas industrias vienen chocando con cosmovisiones, con las visiones de pueblos originarios. Los mapuches trabajan mucho con este “tiempo circular” es decir, cuando  las cosas tienen que volver a su estado natural, original, mientras que la historia petrolera trabaja más sobre una historia lineal. Viene, se desarrolla y desaparece.

¿Pueden convivir?

El tema es que ya están conviviendo al final. A veces algunas comunidades sacan provecho también de esta presencia, las comunidades mapuches tienen pactos de buena convivencia entre ellos, que son básicamente acuerdos entre ellos y las petroleras, y sacan varias y otras ventajas. Pero sí, lo cierto es que al final del día existen los pozos y la contaminaciones.

Y las diferencias entre Mendoza y Neuquén…

En Neuquén creo que la cultura, la matriz productiva del petróleo está mucho más vinculada  que en Mendoza. Allá, Neuquén, se piensa como una provincia proveedora de energía para todo el país, mientras que  Mendoza tiene más la cultura vitivinícola. Lo que me parece que sí es diferente es el campo de la protesta entre las dos provincias. Neuquén es una provincia con un nivel de protesta muy importante y ruidosa. Me da la impresión que al haber tantos grupos de oposición quizás se esté debilitando la lucha. Porque como te contaba… ellos se agruparon a una multisectorial donde había colectivos feministas, mapuches, el MST, las asambleas, como algo muy variado, y hasta en la asamblea permanente del Comahue por el Agua había gente muy diferente adentro. Y creo que ese abanico de posiciones políticas debilitó la lucha, también porque que no hubo intento judicial para frenar el fracking allá.

Mientras que en Mendoza  el campo de protesta está como  más estructurado y especificado sobre todo lo de las asambleas que están nucleadas y en cada departamento. Tienen la suerte de contar con el apoyo de sectores políticos, ONGs…

Los militantes mendocinos son bastantes pesimistas con lo que está pasando con el fracking en Mendoza. Por un lado, por el código contravencional que debilita la salida a la calle. Sienten que tienen la presión del gobierno, a través de los medios de  comunicación. Hay esta idea de alianza entre diferentes sectores para debilitar la lucha. Y siempre lo están comparando con la megaminería y la frontera sojera.

Algo diferente entre la megaminería y el fracking, es la velocidad y la visibilidad. Lo cierto es que la megaminería es algo que tarda mucho tiempo, entre las campañas de exploración, de explotación,  entre el momento que se saca una licencia de yacimiento y se produce la explotación en sí , tarda como diez años. Mientras que con el fracking puedes reutilizar una ubicación, y no se ve porque está debajo del suelo,  es como algo invisible. Es algo difícil para avanzar en la concientización de la gente.

Y ahora, ¿cómo sigue la investigación ?

Buscaré gente en Mendoza, en el norte y en el Valle de Uco. Y después con Carlos Benedetto arrancamos por el Oasis Sur y Malargüe. Queremos volver al Puesto Rojas, y también investigar una concesión que se llama Cerro Fortunoso más en el sur . Y después me voy por Neuquén para ver gente que no puede encontrar la vez pasada allá y también para devolver un poco de mi trabajo porque siempre transcribo  un pequeño resumen en castellano, pero  me gustaría hacer una devolución en vivo. Creo que será la última vez que venga acá a la Argentina porque después tengo que terminar la investigación en Francia.

 

#Xumek2019 #NoAlFracking #ÁreaAmbiental

 

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