Xumek - Asociación para la promoción y protección de los Derechos Humanos

Último día de libertad de nuestra Abya Yala

Hace 525 años se vivía el último día de libertad y soberanía de nuestra América Indígena. Un 12 de octubre de 1492 hacían su llegada a tierras del Abya Yala (“tierra en florecimiento” nombre con el cual denominaba y sigue llamando al continente americano el pueblo Kuna, indígenas de Panamá y Colombia) quienes vinieron a “descubrir y civilizar” las nuevas tierras.

La historia oficial por muchos años intentó convencernos que lo ocurrido en 1492 era motivo de festejo y celebraciones: gracias a la llegada de Cristóbal Colón y sus tres carabelas (siempre haciendo hincapié en recordar sus nombres pero nunca contando quienes fueron los personajes que vinieron en ellas, mucho menos las enfermedades, epidemias, adicciones, crueldad) habíamos logrado ser “descubiertos” y, por suerte, civilizados y evangelizados.

Por supuesto este relato histórico costó (y sigue costando) muchos años de lucha y resistencia indígena. Sin embargo, y como la mentira ya era poco sostenible, se ideó presentar a dicho evento como “un choque/encuentro de culturas”. Claro está que de ningún modo cuando hablamos de lo acontecido aquel 12 de octubre de 1492, hablamos de un “encuentro”.

A la fecha, somos muchas y muchos los que conocemos la verdadera historia, lo que significó ese “choque” cultural: costó vida de miles y miles de indígenas, de pueblos enteros de nuestra Abya Yala, sin importar género ni edad, sólo el oro y la plata, sólo la crueldad, el sometimiento y la matanza, lo que hoy ya sabemos fue un genocidio.

Como siempre hemos sostenido, este evento y su proceso en el devenir histórico, lleno de sangre y tragedias, demarca no sólo uno de los sucesos de nuestra historia e identidad más atroces, sino -y lo más importante a resaltar- que da comienzo a un largo, arduo y emblemático camino de lucha y resistencia de nuestros hermanos y hermanas indígenas.

Ya encontrándonos en una etapa de la historia diferente -o aparentemente diferente-, la realidad es que aún la situación de nuestros pueblos indígenas sigue siendo bastante difícil y cuestionada por varios.

Como siempre realizamos desde Xumek, resulta importante volver a insistir en lo necesario de reflexionar y analizar cómo nos encontramos hoy. Éstos son tiempos en los que el diálogo, el análisis, los debates y discusiones son totalmente imprescindibles; hermanarnos en el respeto quienes somos los antiguos hijos de estas tierras con quienes son hoy sus nuevos hijos, ya que ahora no serán carabelas, cruces, espadas o epidemias, pero sí son megaminerías, grandes latifundistas, empresas transnacionales (Monsanto, Barrick Gold, las petroleras), corporaciones mediáticas, “voluntad” política, etc. Este nuevo invasor ahora viene con instrumentos más sofisticados y sutiles por nuestras riquezas patrimoniales, intelectuales y culturales, trayendo consigo desigualdad y miseria.

Desde este espacio creemos necesario finalizar llamando a cuestionarse cada uno/una quiénes somos los indios de hoy y qué estamos haciendo para poner un freno a este nuevo y siniestro avasallamiento.

 

Ñushpi Quilla Mayhuay Alancay

Responsable del Área Pueblos Indígenas y Migrantes

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