10 años de Matrimonio Igualitario: “Accedimos a la unión civil por militancia y para visibilizar nuestro vínculo”

Se celebran 10 años de la aprobación de una de las leyes que reconoció derechos que hasta ese momento estaban invisibilizados. ¿Qué significó para el colectivo? ¿Qué beneficios trajo? ¿Faltan todavía derechos por alcanzar? Conversamos con Dani Perez Ibarburen, quien con su pareja fueron de lxs primerxs en acceder al matrimonio igualitario.

Este 15 de julio se cumplen 10 años de la aprobación de la ley n° 26.618 en Argentina, conocida como Ley de Matrimonio Igualitario. La normativa permitió modificar el artículo del Matrimonio Civil en el país y se garantizó el derecho a que las personas puedan contraer matrimonio independientemente de su sexo y género.

Este hecho constituyó un hito político y social, ya que Argentina fue el primer país latinoamericano en reconocer este derecho hasta entonces negado a las personas LGBTIQ+.

“La  unión civil fue un paso totalmente necesario para poder llegar a la igualdad plena de derechos. La introducción que se le incluyó a la ley de matrimonio civil en Argentina significó y alcanzó a varias y diversas familias y parejas que estaban desamparadas por la ley. Incluso muchas de ellas ya habían adoptado hijxs, pero de forma individual, ya que en el país esto está permitido desde los años 90. Pero habían muchas familias desconocidas por el Estado” nos cuenta, Dani Perez Ibarburen, quien contrajo matrimonio civil igualitario con Horacio Ferrer el 19 de noviembre del 2010. Fueron una de las primeras parejas en casarse cuando se sancionó la ley.

Con dicha normativa no sólo se reconoció la legalidad de los vínculos familiares existentes, sino que las parejas del mismo género pasaron a gozar de los mismos derechos que el resto de las personas, tales como el acceso a previsiones sociales, derechos de herencia y adopción e inscripción conjunta de las niñas y niños nacidxs en el marco del matrimonio igualitario, entre otros.

“En nuestro caso el alcance y los beneficios tienen que ver con la protección que el Estado le brinda a una relación o a una sociedad ya que puede haber una de las partes que necesite ya sea obra social, o de cuidar de tu pareja cuando está enferma, como lo permiten los derechos sociales a lxs trabajadores. Otro de los beneficios tiene que ver con los derechos de sucesión, por ejemplo vimos a muchísimos amigxs nuestros que vivieron juntxs varios años y por infortunio de la vida uno de ellxs falleció y la familia se quedó con todo lo que ellxs habían construido juntxs, quedando la persona viuda y desamparada en la calle” argumentó Perez Ibarburen.

Esta ley fue producto de una ardua lucha por parte de las organizaciones LGBTIQ+ y de conquistas legales previas, como la unión civil de la ciudad de Buenos Aires en el 2002, también fue la primera ley sancionada en Latinoamérica al respecto.

“Fue un avance hacia una sociedad más justa e igualitaria. La sociedad la reclamó. Fue una lucha que caminó desde abajo, si la ley se aprobó es porque la sociedad argentina y el colectivo lo reclamaba. La ley se decidió en democracia. Nosotros cuando accedimos al matrimonio lo hicimos por una cuestión de militancia y para visibilizar nuestra unión” definió el músico.

Un camino hacia el reconocimiento de derechos

Esta ley concretó el compromiso de Argentina en la implementación de políticas de igualdad, inclusión y construcción de ciudadanía. Por lo tanto, fue un antecedente para la sanción de otras leyes como la ley de Identidad de Género, el Decreto de Necesidad y Urgencia de Reconocimiento Legal de Hijos e Hijas de familias comaternales nacidxs antes del matrimonio igualitario y la ley de Reproducción Médicamente Asistida, al igual que la institucionalización de diversas áreas y programas en materia de diversidad sexual en gran parte de los ministerios nacionales, provinciales y municipalidades de todo el país.

Es importante señalar que en 2010, cuando se dio el intenso debate en torno a la sanción de esta norma, fueron lxs activistas y la población argentina quienes dieron el nombre de Ley de Matrimonio Igualitario, bajo la idea de que esta norma significaba el reconocimiento igualitario de un derecho que estaba siendo negado, así se sustituyeron diferentes denominaciones utilizadas hasta ese momento como: matrimonio gay, matrimonio homosexual y matrimonio entre personas del mismo sexo. Por lo que ley significó un avance en términos de derechos al establecer la igualdad jurídica para todas las personas que deseen contraer matrimonio y permitió promover así una sociedad más justa e igualitaria.

Sin embargo, todavía quedan derechos por alcanzar. “Para el colectivo LGBTIQ+ faltan aún que se le reconozcan derechos, por ejemplo los que tienen que ver con nuestras compañeras trans, como lo es el cupo laboral trans, o derechos como la ley del aborto legal seguro y gratuito. También faltan leyes que nos protejan de la homofobia, y leyes que protejan a las compañeras trans de los travesticidios. Es un camino largo de ida” sostuvo Perez Ibarburen. Asimismo agregó que “cuando la ley se aprobó en el año 2010 gracias a nuestra presidenta de entonces Cristina Fernández de Kirchner, ella fue muy clara cuando dijo: esto es sólo un pequeño paso, hacia lo que todavía el Estado debe otorgar para lograr la igualdad plena y para poder responder a las desprotecciones de varios sectores de nuestra sociedad”.

 
Por otro lado, su pareja, el actor Horacio Ferrer, remarcó que “el Estado debería volver a poner en primer plano el cuidado y las campañas de prevención y protección en relación al VIH, cuestión que nos atañe a todxs como sociedad, y también las campañas para no estigmatizar a las personas con vih positivo”.

Desde el área de Género y Diversidad Sexual de Xumek celebramos este 15 de julio los 10 años de la ley y acompañamos las luchas del colectivo LGBTIQ+ y abogamos por los derechos que todavía faltan alcanzar.