5 de junio: Día Mundial del Medioambiente

En esta importante fecha, les compartimos dos reflexiones de integrantes de nuestro Área.

“El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra todos los años el 5 de junio y es la fecha más relevante en el calendario de la ONU para promover la conciencia y la acción ambiental a nivel global. Desde 1974, este día se ha convertido en una plataforma global de alcance público, que reúne a gobiernos, empresas, celebridades y ciudadanos en más de 150 países  en torno a un asunto ambiental apremiante.

El tema elegido para este año es la biodiversidad – la base que sustenta toda la vida en la tierra y debajo del agua – considerada como un motivo de preocupación urgente no sólo  virtud del reciente contexto sanitario mundial a raíz de la pandemia del COVID-19 sino también por los graves incidentes de los  incendios en el Amazonas, en Australia, el derretimiento de los glaciares, la extinción de las especies, y el aumento de la intensidad de los huracanes y tormentas. 

La deforestación, la invasión de hábitats de vida silvestre, la agricultura intensiva y la aceleración del cambio climático han alterado el delicado equilibrio de la naturaleza. 

Ricardo Lorenzetti enseña que: “… La naturaleza es un sistema en el cual todas las partes están conectadas entre sí y tiene un orden interno generado a partir de la interacción de sus propios elementos…Cada pequeño elemento tiene su función diferenciada y la cumple porque existen múltiples modos de transmisión de información… Cambiar o eliminar un elemento en esta intrincada red afecta todo el sistema de vida y puede producir consecuencias negativas…Este equilibrio dinámico permite absorber muchos cambios, pero cuando estas alteraciones son demasiado importantes se pierde la capacidad de resiliencia”. 

En opinión de este destacado jurista la pandemia, es una “corrección sistémica”, nacido de un desorden previo, de una ruptura de la frontera entre la alimentación humana y los mercados de vida silvestre.

La aparición de la COVID-19 ha puesto en evidencia que cuando destruimos la biodiversidad destruimos el sistema que sustenta la vida humana. 

Jimena Cortizo, integrante del área Ambiente de Xumek, resalta que desde una perspectiva sociológica estamos transitando un año que se nos presenta, a nivel mundial, como una invitación obligada a la reflexión. Los humanos necesitamos esta pausa para poder observarnos y observar el lugar que habitamos.  Con la vorágine contemporánea  no nos estábamos dando ese momento reflexivo, que implica un cambio radical en el modo en que estamos  relacionándonos entre las personas y con la existencia en su totalidad. 

El medio ambiente, lejos de ser un dispositivo de recursos naturales comunes, para explotar sin medida y control, es el entramado de redes de vida que nos sostiene. 

El llamado de atención, urgente y existencial, que la naturaleza nos ha marcado se direcciona hacia la toma de conciencia de la presencia de otras formas de existencia igualmente válida, importante y necesaria en dicha red de vida. 

Desde América Latina se está proponiendo la idea de un pacto ecológico, social y económico, una perspectiva emancipadora que propone integrar la justicia racial, social, de género, con la justicia ambiental. Lxs impulsorxs de la iniciativa están convencidxs de que lo fundamental del Pacto Eco Social y Económico es el reconocimiento legal de los Derechos de la Naturaleza: “Los seres humanos debemos admitir a la Naturaleza como sujeto de derecho (y no como un mero objeto) con la cual debemos convivir armónicamente, respetar sus ritmos y capacidades. Necesitamos reconciliarnos con la naturaleza, reconstruir con ella y con nosotros mismos un vínculo de vida y no de destrucción. Nadie dice que será fácil, pero tampoco es imposible”. 

Reflexiona Lorenzetti: “Si nos imagináramos a la “Naturaleza” como una persona que habla, podríamos pensar qué nos dice: está bien, si ustedes, los humanos, no adoptan medidas para evitar mi destrucción, entonces me ocupo yo misma”.

Por ello es imprescindible no sólo la decisión política de los gobiernos sino que toda la sociedad se involucre a través de la participación efectiva para hacer posible un cambio a nivel mundial  en pos de una economía sustentable basada en los alimentos orgánicos, turismo no contaminante y energías renovables, teniendo siempre presente el lema “Pensar global – actuar local”.

La naturaleza nos está enviando un mensaje: es mi deseo que todxs podamos escucharla y actuar en consecuencia y coherencia. Este es el momento: aquí y ahora. La hora de la naturaleza ha llegado!”

María José González, responsable del Área de Ambiente.

“Estamos transitando un año que se nos presenta, a nivel mundial, como una invitación obligada a la reflexión. Con un marcado aspecto natural, las vidas humanas se han visto pausadas o ralentizadas, como cuando un animal acude al ayuno para superar un malestar estomacal.

Los humanos necesitamos esta pausa para poder observarnos y observar el lugar que habitamos.  Con la vorágine contemporánea  no nos estábamos dando ese momento reflexivo, que implica un cambio radical en el modo en que estamos  relacionándonos entre las personas y con la existencia en su totalidad. La naturaleza nos dio envión y ya no podemos desaprovechar la oportunidad.

El medio ambiente, lejos de ser un dispositivo de recursos naturales comunes, para explotar sin medida y control, es el entramado de redes de vida que nos sostiene.

Ante la crisis socio-ambiental-sanitaria la biodiversidad, como soporte que sustenta toda la vida en la tierra y el agua, tiene relación con todos los aspectos de la salud humana. El llamado de atención, urgente y existencial, que la naturaleza nos ha marcado se direcciona hacia la toma de conciencia de la presencia de otras formas de existencia igualmente válida, importante y necesaria en dicha red de vida.

La actividad productiva humana, deforestación, invasión de hábitats de vida silvestre, agricultura intensiva industrial, entre otras, han alterado el delicado equilibrio de la naturaleza. Y dados los intereses corporativos que instituyen dichas prácticas, una respuesta reparadora que limite la progresiva destrucción (que implica una indirecta autodestrucción; cortar la rama del árbol en que estamos sentados) sólo es viable desde los pueblos en conocimiento de la situación crítica global, organizados y partícipes activos del cambio a realizar. Desde América Latina se está proponiendo la idea de un pacto ecológico, social y económico, que además de criticar al neoextractivismo, plantea la existencia de los derechos de la naturaleza, el buen vivir, los bienes comunes y la ética del cuidado. Una perspectiva emancipadora que propone integrar la justicia racial, social, de género, con la justicia ambiental.

La biodiversidad se ve también implicada en otra consigna que desde hace 5 años se ha impuesto en la agenda. El #niunamenos surgido en 2015 como protesta contra la violencia machista contra mujeres y disidencias, nos plantea a otra escala la misma reflexión.

La inevitable analogía de relación entre los seres humanos y la naturaleza, y lo masculino y lo femenino, nos deja ver que sin respeto y valor por la vida de otras formas de existencias, estas se convierten en presas del poder dominante. Tanto la naturaleza como mujeres y disidencias se encuentran actualmente bajo el poder opresor de un sistema productivo y reproductivo que somete, utiliza, reutiliza y descarta.

La naturaleza y su correlato humano en los cuerpos, se han vuelto territorio para demostrar poder, un sentido de masculinidad. En este mes de Junio nos hacemos eco del llamado a guardianar por posibilidades de existencia y vida digna tanto de las personas, otras especies y el medio ambiente en su totalidad, como red de sustento compartido.

Sabernos semejantes, respetando y validando diferencias nos enriquece transversalmente.

Que el freno impuesto sea un impulso para el reconocimiento, hacia nuestro adentro, de que únicamente desde la biodiversidad es viable la vida. Aprovechemos esta pausa para ajustar nuestras subjetividades y que la vuelta al mundo exterior sea desde un posicionamiento más cauto, responsable y que mire hacia los lados, para vernos, cuidándonos, mientras nos acompañamos transitando el planeta Tierra.”

Jimena Cortizo, integrante del Área de Ambiente.

Foto: The Conversation

Un nuevo libro desobediente y urgente

“Perdidos en los recovecos de la Historia, depositarios de sus más grandes silencios y sus más radicales contradicciones, uno a uno fueron llegando los Desobedientes, sin otro equipaje que un puñado de relatos por construir”. Así comienza el prefacio de Nosotrxs, Historias Desobedientes (2020) el segundo libro publicado por el colectivo de hijas, hijos y familiares de genocidas que trabajan en defensa de la memoria, la verdad y la justicia. 

El texto, editado por la Asociación de Maestros y Profesores de La Rioja, constituye un registro que a través de ensayos, testimonios y relatos con altura literaria, pretende ser un aporte para seguir pensando la implicancia y responsabilidad que tienen los familiares de genocidas en la transmisión de la memoria y en la construcción de una sociedad más justa.

La edición compila una serie de intervenciones y textos elaborados durante el primer encuentro internacional organizado por el colectivo Historias Desobedientes en el año 2018 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. “El libro nuevo teoriza el torcerle la mano al destino, porque la condición de la que venimos tiene que ver con un recorrido personal y con el descubrimiento, y asumir la propia historia que nos dejaba en un lugar de aislamiento a nivel social por ser hijo de…”, declaró en la prensa Analía Kalinec, militante por los derechos humanos, presidenta de Historias Desobedientes, hija de Eduardo Kalinec, alias “Doctor K”, subcomisario de la Policía Federal condenado a prisión perpetua por su intervención en los centros clandestinos de detención, torturas y exterminio El Atlético, El Banco y Olimpo.

El libro se estructura en tres partes. La primera de ellas, titulada “Mandatos de silencio y ley del padre”, procura esclarecer, a través de reflexiones y análisis de integrantes del colectivo, la relación que se establece entre los cuestionamientos de género y la desobediencia. El texto de Liliana Furió, documentalista, feminista lesbiana y trabajadora de la danza tanguera, hija del ex Jefe de Inteligencia del Ejército de Mendoza, Paulino Furió, explora la identidad sexual en el contexto de represión dictatorial tomando como ejemplo los testimonios de mujeres sobrevivientes de Mendoza. Por su parte, Mariana Dopazo, una de las primeras personas que en Argentina se declaró “ex hija” de un genocida, da cuenta del proceso que la llevó a solicitar el cambio de apellido. Cierra esta primera sección el texto de Pablo Llonto, que aborda el ámbito legal con una mirada crítica sobre la prohibición establecida en el Código Procesal Penal de denunciar y testificar contra padres y familiares, planteando la violación de un derecho fundamental que funciona como imperativo tiránico sobre hijos e hijas de represores.

La segunda sección se titula “No me contéis más cuentos, que vengo de muy lejos” y está compuesta por una serie de testimonios en primera persona que, utilizando un variado y rico repertorio de estrategias discursivas y recursos literarios, dan cuenta del camino personal y colectivo que conforman las historias de las protagonistas en la búsqueda de verdad y justicia. Aquí figura “La larga sombra de los genocidas”, relato testimonial de Alexandra Senfft, escritora nieta de un oficial nazi, que describe los patrones de comportamiento que tienden a perpetuar la forma de vida propia del nacionalsocialismo en la sociedad alemana actual. También encontramos el relato marcadamente literario de Lizzy Raggio, que a partir de la aparición en sueños de su tía Josefina, comienza a investigar sobre la participación de su padre en la represión ejercida por la dictadura. En tercer lugar aparece “Luna azul en tortura”, donde Vittoria é Natto expone a través de un poema el desgarrador testimonio de una hija torturada por su padre, en el contexto de la dictadura chilena liderada por Pinochet. 

La última parte del libro lleva el nombre de “Palabras en acción” y recoge un conjunto experiencias y reflexiones en torno a las implicaciones que tiene el discurso desobediente en la deconstrucción de la ética heredada de la familia y la construcción de memoria, verdad y justicia. Carolina Bartalini hace un análisis de los Escritos Desobedientes, primera publicación realizada por el Colectivo en el año 2018, que exterioriza desde distintos registros las historias de 18 artistas que se enfrentan al silenciamiento impuesto y encuentran en la escritura el medio para reconstruir la propia subjetividad. Más adelante aparece la voz de Florencia Jibaja Albarez, coordinadora de Marea Editorial, sello independiente responsable de la publicación de Escritos Desobedientes (2018) y otros libros que abordan temas comprometidos, conmovedores y urgentes, considerados asignaturas pendientes para la sociedad argentina, como Maldito tú eres (2003), De vuelta a casa (2008), Padres de Plaza de Mayo (2014), Las viejas (2015) y las biografías de Estela de Carlotto, Laura Bonaparte y Rosa Roisinblit, entre otros. Por otra parte, para cerrar esta breve reseña, cabe mencionar el texto de Uki Goñi, titulado “Gritar cuando todos guardan silencio”, un homenaje a Robert Cox, joven periodista responsable del Buenos Aires Herald durante la última dictadura argentina, que permitió hacer públicas las denuncias de las Madres de Plaza de Mayo cuando todos los grandes medios eligieron el silencio. 

Breve historia de la desobediencia

La organización Historias Desobedientes nació a mediados del año 2017, cuando un grupo de personas formado por 5 hijas de genocidas y un hijo decidió reunirse para buscar una manera de alzar la voz en contra del retroceso que estaba llevando a cabo el gobierno de aquel entonces en materia de derechos humanos, especialmente después del fallo de la Corte Suprema de Justicia conocido como “2×1”. 

Su aparición en la escena pública se dio después de que participaran, en junio de ese año, en la marcha de “Ni una menos” con una bandera que rezaba “Hijas e hijos de genocidas por la Memoria, la Verdad y la Justicia”. A partir de ese momento comenzaron a recibir la atención de medios de comunicación nacionales e internacionales, y a contactarse con otros familiares de represores vinculados a la dictadura. Entonces fue cuando decidieron participar en todos los actos colectivos centrados en la defensa y la profundización de los derechos individuales, sociales y políticos. 

En el año 2018 publicaron Escritos Desobedientes, su primer libro, y organizaron el primer encuentro internacional que permitió extender los vínculos de la organización hacia otros países como Chile y Alemania. La visibilización animó a otros familiares a pronunciarse en contra de los mandatos de obediencia y es así que al día de hoy el Colectivo ha contactado con más de un centenar de hijas, hijos, hermanos, hermanas, sobrinos, nietas y nietos de genocidas.

El colectivo colaboró con Xumek a través de la publicación de un capítulo en el Informe 2019 sobre la situación de los Derechos Humanos en Mendoza (págs.77-79). En mayo del 2020 decidieron presentar a través de internet su último trabajo Nosotrxs, Historias Desobedientes, del cual citamos el siguiente pasaje porque sintetiza el espíritu del Colectivo: “Poder tomar distancia de algo tan íntimo como la propia sangre es un recorrido doloroso pero necesario, que nos libera del peso de la culpa por lo que nuestros predecesores hicieron. Si bien el vínculo filiatorio determina nuestro encuentro, no es la relación que tuvimos con el familiar lo que nos convoca, sino un posicionamiento social y colectivo de repudio al accionar genocida”.

Nosotrxs, Historias Desobedientes (2020) se puede descargar gratuitamente aquí

Texto de Matías Camenforte para Xumek
Imagen Revista Haroldo


3 DE JUNIO: AÑOS DE LUCHA

Este 3 de junio tiene un tinte particular.  Estamos atravesando una pandemia mundial en la cual nos obliga a todas las personas a resguardarnos en nuestras casas para evitar la circulación del covid- 19. Mientras que años anteriores, esta fecha, nos encontraba en la calle marchando.

¿Por qué marchamos cada 3 de junio? En el 2015 mujeres y disidencias dijimos basta a la violencia machista, fue la culminación y el hartazgo por la cantidad de femicidios que se llevaba la vida de las mujeres. El 3 de junio de ese año se realizó la primera marcha en contra de la violencia hacia las mujeres bajo el lema “Ni Una Menos”, consigna que le dio nombre a la colectiva feminista en toda la Argentina.

“Ponemos cuerpo, palabra, banderas y carteles para decir que la violencia machista mata y no sólo cuando el corazón deja de latir. Porque la violencia machista también mata, lentamente, cuando coarta libertades, participación política y social, la chance de inventar otros mundos, otras comunidades, otros vínculos” recita Ni una Menos.

Cada 3 de junio se reclama al Estado políticas que frenen las violencias machistas. Sin embargo, este año nos encuentra sin posibilidad de vernos en las calles, pero continuamos levantando nuestras voces y ahora de forma virtual. Desde Ni una Menos se llevarán a cabo diversas actividades el miércoles 3 de junio por las redes sociales, tales como: Instagram live desde las 15hs, con Marta Dillon desde Buenos Aires, con varias representantes más hasta las 19:00hs, luego 20:30hs festival por Instagram con músicas feministas de mendoza, y muchas acciones más que se pueden ver por las redes sociales de Ni una Menos.

Asimismo, dicha fecha es importante también ya que a partir de diversas luchas llevadas a cabo por mujeres y disidencias se alcanzaron diversos derechos, entre ellos podemos mencionar dos, que se relacionen a esta fecha.

Por un lado, el gobierno de Alfonsín en 1985 ratificó con la ley 23.179 la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer – CEDAW- . Tratado de derechos humanos que obtuvo jerarquía constitucional con el cambio de la Constitución Nacional en el año 1994.

La Convención define la expresión “Discriminación contra la mujer” como “toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y de la mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera”. Esta, en conjunto con las diversas formas de violencia son situaciones que las mujeres viven diariamente y que culminan en femicidios

Por otro lado, en junio de 1987 se sancionó en la Argentina la ley del divorcio vincular- N° 23.515- que permitió a cada persona de la pareja divorciada volver a contraer matrimonio con nuevas parejas, como también se incorporó el derecho de ambos padres a ejercer la patria potestad de sus hijxs. Hasta ese momento sólo existía la posibilidad legal de la separación de bienes, no pudiendo volver a contraer matrimonio ninguno de lxs cónyuges porque el vínculo seguía existiendo.

Esta no era la primera discusión alrededor del tema en nuestro país. En 1954, con el segundo gobierno de Perón en un contexto de cada vez mayor distanciamiento con la Iglesia Católica, se discutió sobre el divorcio y  se votó afirmativamente en ambas cámaras la Ley 14.394. Sin embargo, en menos de un año después, la Revolución Libertadora que derrocó a Perón, derogó la Ley por vía del decreto 4070 en noviembre de 1955.

Tras la caída de la última dictadura cívico militar en la Argentina se re-instalará el debate sobre el divorcio vincular. En 1985, la Multisectorial de Mujeres incluye dentro de sus reivindicaciones el derecho al divorcio.

Desde el área de Género y Diversidad Sexual de Xumek, nos unimos a la jornada para dar visibilidad a los años de lucha. A los años de levantar la voz para que mujeres y disidencias sean escuchadas. A los años de poner el cuerpo en la calle para alcanzar nuestros derechos; y unimos nuestras voces para seguir luchando de forma virtual por un aborto legal seguro y gratuito, por la autonomía de nuestros propios cuerpos lejos de cualquier religión e institución eclesiástica, y porque no queremos una muerte más porque vivas nos queremos.

Para comunicarte con el área de género y diversidad sexual te dejamos nuestro mail generoydiversidad@xumek.org.ar

Foto: Belén Godoy

1° DE JUNIO: DÍA INTERNACIONAL DE LA(S) INFANCIA(S)

La conmemoración del 1 de junio como “Día Internacional de la Infancia” fue instituida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1956. Para celebrar este día, la ONU invitó a todos los países a promover actividades que involucren de manera directa a les niñes como sujetes de derechos.

En la Conferencia Internacional en Defensa de la Niñez la ONU acordó que cada país tendría que instituir en su calendario el Día Internacional de la Infancia o del Niño(e) y en la fecha que dispusiera cada Estado.

El objetivo del Día internacional de las Infancias es recordar a la ciudadanía que les niñes son el colectivo más vulnerable y por lo tanto, les que más sufren las crisis y los problemas del mundo. Este día recuerda que todes les niñes tienen derecho a la salud, a la educación, a una alimentación digna, a un hábitat digno, a la no discriminación, a la información, a jugar, a que su interés y opinión sea tenido en cuenta en las situaciones que le involucran y a la participación en las sociedades.

Sin embargo, en Argentina los datos analizados por UNICEF en el año 2.019 muestran que un 42% de los niños, niñas y adolescentes viven bajo la línea de pobreza (5,5 millones) y un 8,6% vive en hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica de alimentos. El 48% sufre al menos una privación en sus derechos básicos y fundamentales.

En Mendoza, según la Encuesta de Condiciones de Vida del Gobierno en el año 2.018, el 10,9% de los hogares con niñes poseía algún tipo de necesidad básica insatisfecha (NBI). El 50,5% no estaba adherido a obras sociales o prepagas. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en el año 2.019 el índice de pobreza en la provincia es del 37,6 %. Esta situación ha ido creciendo en el último tiempo, agregando la dificultad del contexto que atraviesa el mundo a raíz de la pandemia COVID-19 y las consecuencias que tiene a nivel local en lo social y económico.

Desde el Área de Niñez y Adolescencia de Xumek creemos fundamental (re)pensar y cuestionar la vulneración de derechos en niñes de nuestro país y en América Latina enmarcados en la Convención sobre los Derechos del Niño. Además, la deuda que tienen los Estados latinoamericanos en su papel para erradicar la situación de vulnerabilidad, entendiendo que son los principales garantes y responsables de que sean garantizados los derechos humanos.

En el contexto actual de COVID-19, las niñeces son la víctima oculta de la pandemia. Las medidas para evitar la propagación del virus impactan en la situación económica de los hogares y en particular en aquellas familias con niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza, las cuales no cuentan ni con el derecho mínimo de acceso a agua potable para la prevención. No todes les niñes tienen los recursos indispensables para protegerse en sus casas. ¡POR MÁS INFANCIAS DIGNAS!