30 de julio: Día Internacional contra la Trata de Personas

Cada 30 de julio se visibiliza dicha jornada para re-pensar este delito. En el cual diferentes personas en distintos lugares del mundo ven en esta “actividad” un modo de incrementar su dinero a costa de la explotación y prostitución de otros cuerpos.

El 18 de diciembre del 2013 la Asamblea General de las Naciones Unidas -ONU- aprobó la resolución 68/192: Medidas para mejorar la coordinación de la lucha contra la trata de personas y se estableció el 30 de Julio como el Día Mundial contra la Trata.

El tráfico de personas es un grave delito y una grave violación de los derechos humanos. Según la ONU “cada año, miles de hombres, mujeres y niñxs caen en las manos de traficantes, en sus propios países y en el extranjero. Prácticamente todos los países del mundo están afectados por el tráfico, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas”.

El Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata, en su artículo 3, define la trata como la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.

Asimismo, dicha explotación incluye, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.

La trata de personas es utilizada en: explotación sexual, trabajo forzado, mendicidad forzada, matrimonio forzado; así como también para vender niñxs, entre esa venta se compran niños soldados; y para la extracción de órganos, informa la ONU.

En tanto, según la organización las mujeres representan el 49% y las niñas el 23% de todas las víctimas de la trata. La explotación sexual es la forma más común de explotación, con un 59%, seguida del trabajo forzado, con un 34%.

En la cultura patriarcal, machista y capitalista en la que vivimos hay diferentes personas que creen en la trata un negocio genera e incrementa el dinero a costas de explotar y prostituir otros cuerpos. Sin embargo, esos cuerpos son vulnerables por su condición socio-económica y social. Ya que se ven forzados a buscar trabajo o alguna “changa” para poder llevar un plato de comida a sus casas. A su vez, personas mal intencionadas se aprovechan de esa situación y las terminan engañando y prometiendo un mejor trabajo con mejor salario. Ante la ilusión de una mejor pago, las personas aceptan.

¿Por qué existe la trata? ¿A quiénes beneficia? ¿Hay funcionarios del Estado involucrados? ¿Quienes consumen de esa explotación o prostitución? Siempre se habla de las víctimas, pero ¿en qué posición están los que consumen y/o se apropian de otros cuerpos- mujeres, niñxs? ¿Qué buscan en esos otros cuerpos?  ¿Qué “beneficios” les trae explotar mujeres/niñxs/personas vulneradas?

La trata en tiempos de Covid-19

Se remarcan los esfuerzos del personal que lucha en primera línea contra la trata de personas. Se trata de gente que trabajan en diferentes aspectos: identificar, apoyar, asesorar y buscar justicia para las víctimas de la trata, y desafiar la impunidad de los traficantes.

Según la ONU, durante la crisis del COVID-19, el papel esencial de estas figuras de socorro se ha vuelto aún más importante, particularmente porque las restricciones impuestas por la pandemia han hecho que su trabajo sea aún más difícil.

Desde el área de Género y Diversidad Sexual nos oponemos a este grave delito que violenta los derechos humanos de miles de mujeres y niños, niñas y adolescentes que por diversas razones se ven envueltas en falsas ilusiones endulzadas por traficantes que sólo pretenden ganar miles y miles de dinero a costa de la explotación de sus cuerpos.