A 8 AÑOS DE LA SANCIÓN DE LA LEY DE IDENTIDAD DE GÉNERO

En el 2012 se aprobó la normativa que reconoce el derecho a las personas trans -transgénero, travestis y transexuales- a su libre expresión y desarrollo de su identidad autopercibida. A un trato digno de acuerdo con dicha identidad y la posibilidad de que en su DNI aparezca el nombre e imagen con la cual se sienta representada la persona.

Allá por el 2012, un 9 de mayo en el Senado se esperaba la tan ansiada Ley de Identidad de Género, el día estuvo acompañado de colectivos y activistas LGBTQ+ que miraban la sesión a través de pantallas gigantes del INADI en la plaza Congreso. Desde los balcones del recinto la sesión fue presenciada por activistas disidentes entre aplausos y alegría. El día finalizó con la sanción de la ley 26.743.

Por lo tanto, cada 9 de mayo se celebra la sanción de dicha normativa en Argentina, como un avance central en el reconocimiento de las identidades de las personas trans (transgénero, travestis y transexuales). Se destaca en ser la primera en toda América Latina que reconoce el derecho a la identidad de género de las personas trans y a su libre expresión y desarrollo.

La misma no hubiera sido posible sin los años de lucha por parte de las organizaciones trans en el país. Quienes lograron el respeto a la identidad de género autopercibida, el trato digno de acuerdo con dicha identidad y la posibilidad de que en su documento nacional de identidad aparezca el nombre e imagen con la cual se sienta representada la persona. Se corresponda o no con el sexo y el género asignados al nacer. Y destacando que para la rectificación registral no se requiere intervención quirúrgica, tratamiento hormonal, psicológico o psiquiátrico previo, ni autorización judicial y que el trato digno no depende del cambio registral.

Por otro lado, la ley garantiza a las personas menores de 18 años el derecho al reconocimiento de su identidad de género, al trato digno y al libre desarrollo de su persona. Establece criterios y mecanismos que priorizan la voluntad de niñas, niños y adolescentes de acuerdo a la capacidad progresiva y el interés superior de estos, tal como disponen las normativa nacionales e internacionales: la Convención sobre los Derechos del Niño y Ley N° 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Esta ley ha posibilitado el mejoramiento de la calidad de vida de las personas trans y ha permitido sentar las bases jurídicas para comenzar un nuevo andamiaje en materia de derechos que contenga las demandas de esta población en Argentina. Sin embargo, en algunos ámbitos han sido reticentes a respetar esta ley y los episodios transfóbicos siguen en boga al día de la fecha. Todo ello, al punto de que el Ministerio de Salud de la Nación solicita en sus resoluciones en tiempos de cuarentena, a que se cumpla con la ley 26.743 y las identidades autopercibidas de las personas.

Es por ello, que a pesar del avance legislativo, que es muy importante y valioso, el colectivo trans es uno de los más vulnerados dentro de la población, a raíz de su incompleta inserción laboral, entre otras cosas. En tiempos de pandemia por el COVID-19, esta población es una de las más perjudicadas por las limitaciones en las condiciones de vida y laborales, ya que en su gran mayoría es precarizada y de baja salubridad .

Desde el área de Género y Diversidad Sexual, celebramos la sanción y promulgación de la ley de Identidad de Género, pero continuamos en la lucha por los derechos que aún faltan alcanzar.