Se hizo justicia

El primer juicio en Mendoza por travesticidio a Melody Barrera tuvo un fallo histórico a favor de la acusación: “homicidio agravado por odio a la expresión o identidad de género”. El policía Chaves Rubio recibió la condena de prisión perpetua.

 El 15 de septiembre de este año marcó un hito importante en la provincia. Se trata del segundo juicio por travesticidio en el país, siendo el primero el de Diana Sacayán, en el cual se encontró culpable al acusado y tuvo una condena acorde a lo establecido.

 La audiencia comenzó alrededor de las 9 de la mañana con la declaración del imputado, el policía Darío Jesús Chaves Rubio, y prosiguió con los alegatos finales, en primer lugar de la fiscalía y, luego, de la defensa. Tras casi 10 horas de debate, un jurado popular compuesto por 12 personas dio su veredicto: ”homicidio agravado por odio a la expresión o identidad de género (travesticidio), en concurso ideal agravado por la condición de sujeto activo, por alevosía y ensañamiento, y agravado por el uso de arma de fuego. La jueza Nancy Lezek pronunció la sentencia en la que lo encontraba culpable y, acorde a lo anterior, se lo condenó a prisión perpetua. 

El hecho fue celebrado, además de por la querella compuesta por lxs abogadxs Viviana Beigel y Lucas Lecour, por la comisión “Justicia por Melody”, en la que militantes travestis-trans, familiares y amigxs se organizaron para acompañar a Victoria “Vicky” Pincheira, la mamá de Melody, y visibilizar la violencia estructural que sufre el colectivo.

El hecho

 La madrugada del sábado 29 de agosto de 2020, Melody Barrera se encontraba en la lateral este de Costanera y Correa Saá en la localidad de Guaymallén, provincia de Mendoza. Se encontraba sola y expuesta, en un contexto de vulnerabilidad al que lamentablemente, muchas personas de la comunidad travesti-trans lo están y en plena situación de pandemia, lo cual acrecentaba la situación. Chaves Rubio se le acerca a Melody en busca de servicios sexuales. Tras una discusión, la víctima se defiende lanzándole gas pimienta. El policía, quien prestaba servicios a la comisaría N°34 de Godoy Cruz pero que en ese momento no se encontraba en funciones, detiene a un chofer de Cabify al que le expresa querer ir a buscar un arma para “cagar a tiros a los travas de acá a la vuelta”. Esto fue aportado como testimonio por el mismo chofer durante el debate oral. 

 Alrededor de las 4 a.m.,Chaves Rubio asesinó a Melody de 6 disparos en la espalda con su arma reglamentaria y se dio a la fuga. Durante el debate, Fernando Guzzo, a cargo de la Oficina Fiscal de Homicidios, esbozó que el imputado “planeó su venganza por más de una hora, quería la muerte y sufrimiento de la víctima”. A su vez, la fiscal Lazo recordó que la víctima, tras recibir la balacera “estuvo más de 30 minutos agonizando”, lo cual justifica que el acusado “causó daño y sufrimiento” en Melody.

El proceso

 Tras 17 días de investigación, la fiscalía ordena y hace efectiva la detención de Chaves Rubio. En el lugar del travesticidio se encontraron seis vainas de calibre 9 mm. cada una, las cuales a través del peritaje balístico, se confirmaron pertenecían al arma reglamentaria del acusado. Además, se tomaron en cuenta registros fílmicos y un informe georreferencial de las comunicaciones telefónicas de esa misma noche que ubican al ex-policía en el lugar de esa zona. “La mató por la espalda, sin la posibilidad de reacción de la víctima; es alevosía”, dijo el fiscal Guzzo. 

 A pesar de que el equipo de la defensa argumentó un “exceso en la legítima defensa” y hubo diversas contradicciones frente a lo atestiguado en el debate oral, se agregó a las pruebas coincidentes la pericia psicológica de Chaves Rubio: “tiene baja tolerancia a la frustración, no controla sus impulsos, es egocéntrico, tiene conductas demandantes, posesivas, es hipersensible al rechazo y, cuando no responden a sus deseos, puede actuar de manera explosiva y agresiva”. Pablo Cazabán, abogado del homicida, refirió al perfil de Melody y maniobró convirtiendo a la víctima en victimaria: “el alcohol la ponía violenta”. 

 Por su parte, lxs abogadxs querellantes, parte de la asociación por los derechos humanos Xumek, respondieron que, de hecho, el ex-policía se refirió todo el tiempo a Melody en masculino – “ni siquiera respeta su identidad”- y menciona a las personas trans como “personas de mierda”. La defensa negó que su muerte fuera producto del odio a la identidad de género: “ese insulto no es odio” e, incluso, refirió al caso de Diana Sacayán a modo de comparación en el que, según su criterio, se constató un nivel de agresión que el caso de Melody no poseía.

La victoria

 El alegato acusatorio fue dado a lugar y el primer juicio por jurados de la provincia en el que se debatió sobre un crimen de odio a la identidad de género y la responsabilidad penal de un funcionario público respecto de este tuvo un final victorioso: prisión perpetua para el acusado.

 El clima de justicia estuvo marcado por la presencia de la comisión “Justicia por Melody”, acompañadxs por Say, el hermano de Diana Sacayán, quien viajó para apoyar a la mamá de Melody.

 Mario Vargas, referente de la Agrupación Clik, comprometida con los derechos de las personas LGBTIQ+, destacó que era necesario que la justicia mendocina reconociera el odio a la identidad de género como uno de los móviles del asesino. Por su parte, Consuelo Herrera, delegada provincial del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), agregó la importancia para ellxs de estar en Mendoza, ya que nunca habían tenido la oportunidad de presenciar un juicio en el territorio “en el cual se esté trabajando el concepto de travesticidio” y que no era menor que a Melody “la mató un policía”, sosteniendo que las instituciones de seguridad siempre fueron violentas con las personas trans.