Migrantes de Haití en Argentina: el derecho a la identidad cultural

El Área de Movilidad Humana de Xumek lleva adelante un ciclo de entrevistas a miembros de distintas colectividades en Argentina para visibilizar el fenómeno migratorio como global, intercultural y fuertemente asentado en nuestro país. En esta ocasión: el colectivo haitiano.

La noción de cultura incluye un montón de conocimientos, símbolos, hábitos y costumbres de diversa índole que constituyen la base de la identidad de cualquier conjunto de personas. Hoy, guiados por sus protagonistas, te invitamos a hacer un recorrido por algunas de las colectividades que habitan nuestro país, para conocer la inmensa diversidad cultural que ha caracterizado históricamente a la comunidad argentina. 

En esta oportunidad entrevistamos a Jackson Jean y a Jasmine Daphinis, ambos representantes de la colectividad haitiana en nuestro país. En la actualidad viven en Argentina unas 15 mil  personas de nacionalidad haitiana, principalmente asentadas en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Misiones, Mendoza y Chaco. Es una comunidad mayoritariamente joven, de entre 18 y 30 años, y el 75% del grupo afirma que migró por razones humanitarias e intelectuales. Jackson vive en Buenos Aires, desde donde milita por los derechos de la comunidad haitiana, mientras que Jasmine lo hace desde Mendoza. Te invitamos a conocer sus voces. 

Llegar a un país nuevo implica todo un desafío, ¿cómo recibe Argentina a la colectividad haitiana? Para Jasmine Daphinis “no hay un recibimiento porque no se habla ni se conoce en qué continente está Haití, si en América o África. Lo poco que se sabe es sobre la pobreza o el terremoto, pero hay muy poca información”. Jasmine opina que puede estar relacionado por la barrera idiomática. Haití es uno de los pocos países de Latinoamérica que no habla español ni portugués; allí se habla el creol y también francés.

Jackson Jean considera que existe un acercamiento por parte de las autoridades estatales “pero no en todos los sentidos, sino sólo en lo que es obligatorio”. El ejemplo que ofrece es el esfuerzo de las autoridades de Migraciones, del Ministerio Público de la Defensa y, específicamente, de la dirección de asistencia técnica en la interpretación y traducción del idioma. En lo que respecta a acciones “no obligatorias”, Jackson dice: “no veo verdadero esfuerzo por ejemplo con la gastronomía y la forma de vida. En Buenos Aires hay varias actividades donde se celebran otras culturas como de Brasil, Rusia, etc., pero no de Haití”. 

¿Encuentran comidas, costumbres o lugares que les hagan acordar a Haití? “Al llegar a Argentina encontré algunas cosas parecidas a Haití. Si bien Mendoza es una provincia que no es tan abierta a lo desconocido o al extranjero, una vez que te instalás y construís tu red de amigos ya sos parte y te consideran familia. Esta forma de ser tan ‘familieros’, de querer defenderse y acompañarse es algo que me hace acordar mucho a mi país”, responde Jasmine. Pero por el lado de la comida dice que “no existe mucha similitud, acá se come pasta, asado, pan y allá más plátano y arroz”. 

Jackson no encontró nada parecido a su cultura cuando llegó a Argentina, ni en la forma de vida, ni en la cultura, pero el factor tiempo vuelve a incidir: “Después de dos años aproximadamente, fui a Santiago Del Estero y me sentí cerca de la zona de San Félix porque la mayoría son afrodescendientes. La verdad es que un haitiano se siente cómodo cuando está cerca de afro argentinos o afrodescendientes, no todos, pero sí sobre todo aquellos que son afro migrantes o que tienen padres migrantes, ya que entienden mejor nuestra realidad, sufrimiento, dolor y el contexto que vivimos”.

¿Qué dificultades tienen que enfrentar y cómo se pueden solucionar? Para Jasmine, “la dificultad más grande que atraviesa la comunidad haitiana en Mendoza tiene que ver con una falta de oportunidades debido a cierto miedo y rechazo a los extranjeros”. Además, agrega: “En nuestro caso, también hay una cierta dosis de discriminación y racismo, ya que venimos de un país no solamente negro sino también con fama de pobreza. También tenemos dificultad para conseguir un trabajo o el DNI, ya que las reglas no son claras y no son iguales para todos. A las mujeres en particular que se hacen cargo de los hijos, les resulta más difícil sobrellevarlo en una sociedad en la que no son parte y no conocen bien la cultura y los códigos”. 

“Creo que podría solucionarse viendo a la comunidad migrante no como un problema sino como un grupo de personas que se atrevieron a salir de su zona de confort y que están buscando oportunidades y un trabajo permanente; además, de algún modo, aportan en la cultura y en lo político y económico. La forma sería creando oportunidades de trabajo, haciendo accesibles los beneficios sociales y dando a conocer la ley de migraciones la cual estipula todos los derechos y obligaciones que tenemos como migrantes”, concluye Jasmine.

En sentido similar, Jackson considera que la dificultad más grande que enfrenta la comunidad haitiana es el acceso al DNI. “El DNI se considera la llave para abrir la puerta a muchos derechos y muchos de nosotros contamos con una residencia precaria”. Jackson describe los criterios por lo que una persona proveniente de Haití puede iniciar su trámite: “Hay tres criterios: casarse con una mujer u hombre argentino. Somos una comunidad muy joven entre 18 y 30 años, la mayoría estamos acá para estudiar y este criterio resulta un poco inadecuado. El segundo, es trabajar formalmente y esto no depende de nosotros, no podemos encontrar trabajo formal y la mayoría de los empleadores no eligen esta opción. El tercer criterio es estudiar, pero el trabajo automáticamente complica esa parte. Muchos de los chicos que estudian, si, además, encuentran un trabajo suele ser de 12 horas, y eso imposibilita que sigan estudiando. Muchos de ellos eligen carreras cortas como tecnicaturas”. 

“Lo que ocurre con los institutos es que a veces no tienen convenio con Migración, entonces no pueden acceder al DNI. Tuvimos un decreto en 2016 que nos permitía sacar el documento bajo razón humanitaria pero con el DNU 70/2017 esto caducó y desde ese año muchos están sin DNI. La solución no depende de la sociedad. La solución es política, solamente podría darse derogando el decreto 70/2017 que puso un nuevo criterio para nuestra comunidad”, agrega Jackson. 

Como representantes de la comunidad haitiana, ¿cómo es el acompañamiento migratorio? Jasmine participa desde Mendoza con la Clínica Migrante y la Fundación Ecuménica de Cuyo. “Contamos con muy pocos recursos y el choque cultural a veces hace que la comunicación sea más difícil y, por el momento, de parte del Estado no tenemos respuestas. Acceder al DNI se hace cada día más difícil entonces la mayoría de nosotras tenemos trabajos informales, que con la pandemia es difícil sobrevivir día a día”, cuenta Jasmine. 

Jackson, desde Buenos Aires, recibe dudas y consultas sobre temas vinculados a migraciones. “Trabajamos con organizaciones civiles y yo represento la comisión de haitianos en la Agenda Migrante 2020. Esta agenda trabaja a la vez con la sociedad civil y con las autoridades, con  el fin de fomentar o hacer propuestas sobre algunos criterios de nuestra necesidad como comunidad, como migrantes. También trabajamos con la comisión ‘8 de Noviembre’ que es organizadora del día afro, que tiene casi la misma filosofía, con el fin de hacer propuestas para la inclusión social de estas comunidades en Argentina. No trabajamos con organizaciones gubernamentales”, comenta Jackson.

¿Qué falla en el proceso de inclusión en la sociedad argentina? Jackson: “La comunidad haitiana tiene casi todos los criterios de vulnerabilidad: somos afro-descendientes y sabemos cómo es la situación de los afro. Somos una comunidad migrante y sabemos la situación de los migrantes. Y somos una comunidad no hispano-hablante; aunque hables español, aunque tengas un diploma, al tener un acento diferente ya es suficiente para que no te acepten en un trabajo. La discriminación lingüística existe fuertemente en Argentina. Sabemos cómo se nos define en el imaginario social argentino: todos pobres, personas que huyeron de sus países por hambre. Un montón de estereotipos de discriminación e ideas pre conceptuadas. Todo esto está vinculado con el racismo, la xenofobia”. Jackson concluye de la siguiente manera: “Necesitamos siempre el apoyo de las organizaciones civiles que creen en la defensa de los derechos humanos, de las comunidades migrantes y de la comunidad afro-descendiente para poder fortalecernos y obtener un espacio en la sociedad argentina”.

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“Me encantaría que la sociedad pudiese entender que vivimos en un mundo donde el ser humano tiene derechos básicos y como migrantes tenemos derechos, como el de acceder a servicios públicos. También me encantaría que los medios de comunicación nos dejen de presentar como un problema, como delincuentes, para que podamos vivir tranquilos”.
Jasmine Daphinis: tengo 32 años, soy madre y hace 5 años que estoy viviendo en Argentina.

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“Como migrante, una de las cosas que siempre voy a agradecer a Argentina es que nos permiten acceder al conocimiento intelectual, podemos formarnos. Aunque el sistema cada día pone barreras para impedirlo, los haitianos estamos acostumbrados a esas dificultades. Además aprendemos muchas sobre la diversidad. Y otro aporte es nuestra iniciación en la lucha, en Argentina hay un movimiento social y cultural de lucha muy interesante. Argentina es para mí un ejemplo en este sentido”.
Jackson Jean: soy estudiante avanzado en política en la Universidad Nacional de San Martín. Tengo 24 años y nací en Haití en la ciudad de los Cayos, actualmente vivo en Buenos Aires. Mi plan para el futuro, primero, es recibirme en Argentina, establecerme como residente permanente y lo demás no depende específicamente de mí y de mi familia. Vivo con mi esposa Snyre Charles Jean.

Elecciones en Bolivia: Xumek y el Movimiento Popular la Dignidad interpusieron recurso de amparo

Desde Xumek y el Movimiento Popular la Dignidad asesoramos y patrocinamos a ciudadanos/as bolivianos/as en la interposición de un recurso de amparo en la Justicia federal, con el objetivo que el estado provincial arbitre los medios necesarios a fin de garantizar el derecho al voto de los ciudadanos/as bolivianos/as residentes en la Provincia de Mendoza en las elecciones previstas para el día 18 de octubre del 2020


Leé el documento completo ACÁ

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Día del Respeto a la Diversidad Cultural

En el marco del Día del Respeto a la Diversidad Cultural, desde las Áreas de Pueblos Indígenas y Movilidad Humana de Xumek, queremos recalcar nuestro compromiso y aspiración de aportar a la constitución de una sociedad verdaderamente intercultural y a la construcción de una provincia y un país más amplios, propiciando para esta fecha conmemorativa un espacio de reflexión histórica y de diálogo constructivo.

Creemos que el crecimiento como sociedad no puede permanecer ajeno a la cultura y a los derechos humanos en general, y que no es posible implementar prácticas sociales innovadoras y sostenibles si estas no parten de un profundo conocimiento de nuestra identidad cultural y pluriétnica.

El rescate y sostenimiento de las lenguas ancestrales, sería un marco propicio no sólo de reconocimiento del derecho a una educación intercultural bilingüe para los pueblos indígenas sino de enriquecimiento cultural que haga parte y no excluya. Las poblaciones migrantes no viajan únicamente con sus esperanzas, llevan consigo un enorme bagaje cultural de gran valor. Recuperar, respetar y fortificar estas tradiciones e incentivar la enseñanza en lenguas mapuches, huarpes, como así también del queshua, aymara y tantas otras, aportaría conocimiento sobre nuestras raíces americanas y a su vez, propiciaría una educación en donde las niñeces y les adolescentes se vieran reflejades, una educación que los y las represente.

Por ello es que, desde el lugar que nos toca, estamos convencidos y convencidas en seguir trabajando para generar conciencia sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la integración. Tal como sostienen los hermanos y hermanas indígenas, generar una sociedad más justa en el marco de una convivencia armónica entre les diferentes.

Este 12 de octubre, celebramos la diversidad cultural existente en Argentina y saludamos a las personas que luchan por un país en que sean escuchadas todas las voces y respetados todos los derechos.

Migrantes senegaleses en Mendoza: el derecho a la identidad cultural

El Área de Movilidad Humana de Xumek lleva adelante un ciclo de entrevistas a miembros de distintas colectividades en Argentina para visibilizar el fenómeno migratorio como global, intercultural y fuertemente asentado en nuestro país. En esta ocasión: el colectivo senegalés. 

La noción de cultura incluye un montón de conocimientos, símbolos, hábitos y costumbres de diversa índole que constituyen la base de la identidad de cualquier conjunto de personas.  Hoy, guiados por sus protagonistas, te invitamos a hacer un recorrido por algunas de las colectividades que habitan nuestro país, para conocer la inmensa diversidad cultural que ha caracterizado históricamente a la comunidad argentina. 

Entrevistamos a Mourid Fall, representante de la colectividad senegalesa de Mendoza. 

Si bien el último censo registró un total de 2738 personas africanas, entre las cuales 459 eran de origen senegalés, la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA) estima que actualmente hay 4000 personas africanas en todo el país. La mayoría de los migrantes son hombres que están concentrados sobre todo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y alrededores. No es casual que la mayoría de los migrantes sean hombres: en Senegal el varón es considerado el proveedor de la familia, así sea que trabaje en su país o que envíe remesas desde el exterior. La migración no está muy bien vista en el caso de las mujeres, a menos que sea llevada adelante para acompañar a un hombre.

Mourid vive en la provincia de Mendoza desde hace 11 años y se dedica al comercio. Con respecto a su cultura, nos manifestó que siente que no es muy conocida dentro de nuestro país y que tampoco ha notado demasiado interés por parte de los argentinos por conocerla. “Al llegar aquí no encontré ninguna comida o lugar cultural que me hiciera acordar a mi país, aunque religiosamente la mezquita de la calle San Martín sí lo hizo”. Es que más del 90% de la población senegalesa profesa la religión musulmana, y también es el caso de muchos de ellos que se radican en esta provincia. La religión es uno de los lazos más fuertes de los migrantes con las costumbres de Senegal.

Al consultarle acerca del proceso migratorio de su colectividad, Mourid nos comentó que encuentran especialmente difícil acceder a la radicación. Con este trámite, el objetivo es regularizar la situación migratoria a nivel administrativo, pero a veces se solicitan una serie de condiciones de muy difícil cumplimiento para una persona que deja su país en busca, por lo general, de mejores condiciones de vida. 

Además, al consultarle por las redes de apoyo, Mourid nos compartió: “No trabajamos con ninguna institución gubernamental o de la sociedad civil. Tampoco recibimos ninguna ayuda de ninguna institución que sea política, administrativa, social, económica, nada de nadie”, situación que puede hacer aún más complicada la obtención de la radicación. Por otro lado, la ausencia en Argentina de Embajada o Consulado senegalés complica el panorama: muchas veces los recién llegados no tienen a quien recurrir y sin mencionar la diferencia idiomática.

Desde Xumek nos parece importante contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible para así aportar a la creación de una sociedad verdaderamente intercultural, en la que cada colectividad pueda aportar su visión y su trabajo para la constitución de un país más amplio y desarrollado. Para ello creemos que el primer paso es que cada individuo y grupo social disfrute de sus derechos y por eso, desde el Área de Movilidad Humana nos ofrecemos como medio para la difusión de los mismos.

Hacemos énfasis en el derecho a la identidad cultural por la trascendencia de los derechos culturales hoy en día, en particular, en el marco de la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030, que reconoce a la migración como un elemento central del desarrollo. El desarrollo no puede permanecer ajeno a la cultura y a los derechos humanos en general. No es posible implementar prácticas sociales innovadoras y sostenibles si el desarrollo no parte de un profundo conocimiento de la identidad cultural.

DÍA NACIONAL DEL Y LA MIGRANTE

Cada 4 de septiembre, a partir del año 1949, se conmemora el Día de la y el Migrante. Se elige esta fecha con el propósito de recordar la disposición dictada por el Primer Triunvirato, en 1812, “que tenía la intención de fomentar la inmigración y ofrecer protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que quisieran fijar su domicilio en el territorio nacional”

Los flujos y tradición migratoria fueron  cruciales para la constitución de la Argentina como Estado.  Argentina históricamente es un país receptor de diversos flujos migratorios, y la migración internacional impacta no solo en las cotidianidades, si no a su vez, en la política, la economía y la sociedad.  Sin lugar a dudas, los procesos de movilidad humana, y sus particularidades están vinculados a la identidad de un territorio.

Desde tiempos remotos la migración es un fenómeno que persiste y cala hondo en cada sociedad a nivel mundial. El hecho de desplazarse de un estado a otro, constituye una travesía signada por lo emocional, los motivos por los que se  migra, la elección del país al cual se decide arribar,  los vínculos que se abandonan y los nuevos que se establecerán.

Desde el Área de Movilidad Humana, entendemos a la migración como un fenómeno dinámico y constante, que requiere de análisis y atención de los Estados y agentes de la sociedad civil, desde una perspectiva de inclusión y universalidad.

Es sustancial concebir su aporte, para lograr reconocer el intercambio cultural y económico diverso, de relevancia y enriquecedor para el desarrollo no solo económico, sino también intelectual, gastronómico, social y cultural del país.  Esto supone también respetar las libertades y dignidad de las y los migrantes. 

Es momento de percibir como positivas a las corrientes migratorias, por lo cual amerita redefinir nuevos escenarios, donde estén incluidas las personas que arriban a territorio argentino.  Se debe respetar el deseo y la necesidad de migrar, que establece no sólo la Declaración Universal de Derechos Humanos, sino también pactos de Naciones Unidas y la Convención Americana.

Es fundamental recordar, que todas y todos los migrantes cuentan con la titularidad de derechos: la Ley de Migraciones 25.871 de nuestro país da cuenta de ello. Desde Xumek luchamos para hacer cumplir y visibilizar los derechos ya adquiridos, a través de intervenciones e investigaciones integrales, que den cuenta sobre la importancia de la temática, para incidir espacios políticos y públicos.

Siempre se debe tener presente que todas las personas pueden migrar, porque es un Derecho Humano.

ESTIGMATIZACIÓN EN HORARIO CENTRAL: sobre personas migrantes y planes sociales

Ilustración por Nancy Castronovo Bloin

A través del canal Todo Noticias (TN), el 14 de agosto pasado, se transmitió en forma de  primicia el “descontrol en la frontera por los subsidios”[1]. El periodista manifiesta preocupado: “frontera colador, cruzan desde Bolivia para cobrar el IFE, esto es en Salta”. Se repite lo mismo por varios minutos con tono de gran preocupación.

Los pasos fronterizos no están suficientemente vigilados, pero, ¿es necesario afirmar sin reparo alguno que por eso cruzan hacia Argentina cientxs de migrantes, de distintas nacionalidades, para obtener algunos pesos de un subsidio social?

Quien mira la noticia se horroriza, pero porque se le ha inducido a ello: alguien que se encuentre en su casa podría pensar “¡che! que desastre, vienen a quitarnos lo que es nuestro”. El aparato mediático a su vez se acompaña de las declaraciones más xenófobas por parte de funcionarios públicos, como el caso del gobernador salteño, Gustavo Saénz, que denuncia ante el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, que no se puede continuar “con la joda de darle subsidios a los extranjeros[2]

Cabe preguntarse cuál es realmente el mensaje y por qué las y los migrantes son objeto de controversia. Estos argumentos infundados, teñidos y fundados en  xenofobia y racismo, no son recientes. Ante ello, es esencial desmontarlos, con el fin de tratar de conocer y comprender la realidad de las personas que se desplazan.

De acuerdo a datos que proporciona Agenda Migrante 2020, la mayoría de las personas migrantes no accedieron a los beneficios que se les adjudican:

 “Más del 80% de las personas migrantes no accedieron al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). El dato se desprende de la encuesta realizada a la población migrante y refugiada desde el Espacio Agenda Migrante 2020. El análisis refleja la suma de quienes quedaron excluidxs  por residir en la Argentina desde hace menos de dos años (49%), y quienes lograron inscribirse pero no se lo otorgaron (31%).”[3]

¿Qué es el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE)? Se trata un bono para trabajadores informales y monotributistas, cuyo objetivo es ayudar a atravesar las consecuencias de la pandemia que azota nuestro país desde hace 6 meses. El IFE se implementa a través del decreto 310/20 en marzo pasado, como una prestación monetaria no contributiva del sistema de seguridad social, de carácter excepcional. Los requisitos en marzo y abril, cuando comenzó la emergencia sanitaria, eran los siguientes: 

  1. Ser argentino nativo o naturalizado y residente, con residencia legal en el país no inferior a dos años
  2. Tener entre 18 y 65 años
  3. Ni la persona que solicita el IFE ni ningún miembro de su grupo familiar deben percibir ingreso alguno proveniente de:

a) trabajo en relación de dependencia, público o privado, a excepción del realizado en el marco del régimen especial de trabajadores y trabajadoras de casas particulares

b) ser monotributista de categoría C o superior, o del régimen de autónomos

c) prestación por desempleo

d) jubilaciones, pensiones o retiros contributivos o no contributivos nacionales, provinciales, municipales o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

e) planes sociales, salario social complementario, programas Hacemos Futuro, Potenciar Trabajo u otros programas sociales nacionales, provinciales o municipales, a excepción de los ingresos provenientes del Progresar, Asignación Universal por Hijo y Asignación por Embarazo.

Cabe señalar que  el IFE, sólo se otorga a aquellos extranjeros/as que cumplan con dos años de residencia regular en territorio argentino. Quienes tienen menos tiempo viviendo aquí y no han podido gestionar sus trámites de residencia no pueden acceder a este beneficio.

A partir del aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO) el relevamiento de Agenda Migrante arroja que el 58% de migrantes ha dejado de percibir un sueldo o ha discontinuado  su ocupación laboral, siendo así parte de la población más perjudicada. Esto permite dar cuenta que las personas en contextos de movilidad humana se encuentra despojada de ingresos estables y el ámbito laboral donde se desempeñan se caracteriza, en su mayoría, por la informalidad.

A pesar de que el acceso igualitario a derechos lo garantiza el artículo 6 de Ley de Migraciones (25.871)[4], que estipula el principio de igualdad de trato entre migrantes y nacionales, la realidad dista de ser así y los programas de seguridad social y sus requisitos, dan cuenta de ello: poseer DNI argentino, vigente, residencia continua en territorio argentino, la exigencia de cierta  cantidad de años de residencia. Un claro ejemplo son las pensiones no contributivas: para el caso del beneficio “Madre de 7 hijos/as”, debe contar, con por lo menos, 15 años de residencia legal[5], en relación a “Pensión no contributiva por vejez”, un mínimo de residencia continuada de 40 años[6], y en cuanto a “Pensión no contributiva por invalidez” con al menos 20 años de residencia en el país.[7] Lo antes expuesto pone de manifiesto que el acceso a estos programas de seguridad social no es tan sencillo  como lo declaran medios de comunicación y referentes gubernamentales.

Desde el área de Movilidad Humana de Xumek se considera de relevancia  impulsar estos debates, con información fidedigna y verificable, que permita poner en jaque estos discursos, que caracterizan a las corrientes migratorias como amenaza latente sobre los derechos y servicios sociales, políticos y económicos de las y los nacionales. Estos discursos son los que se cristalizan las conductas y decisiones políticas, de sesgo excluyente. Exigimos que se proyecten políticas en consonancia con las realidades diversas y complejas de las personas en contexto de movilidad humana, a través de estrategias de igualdad y universalidad, ya reconocidas en la Ley de Migraciones 25871.  Es hora de cuestionarnos, ¿por qué nos dicen que nuestros derechos son amenazados por las personas migrantes?


[1]https://www.facebook.com/todonoticias/videos/descontrol-en-la-frontera-con-bolivia-por-el-ife/748954719294709/

[2]https://www.pagina12.com.ar/284328-saenz-apunto-contra-extranjeros-con-doble-nacionalidad-que-c

[3]https://www.cels.org.ar/web/2020/04/la-poblacion-migrante-debe-acceder-al-ingreso-familiar-de-emergencia/

[4] El Estado en todas sus jurisdicciones, asegurará el acceso igualitario a los inmigrantes y sus familias en las mismas condiciones de protección, amparo y derechos de los que gozan los nacionales, en particular lo referido a servicios sociales, bienes públicos, salud, educación, justicia, trabajo, empleo y seguridad social”  http://www.migraciones.gov.ar/pdf_varios/campana_grafica/pdf/Libro_Ley_25.871.pdf

[5] https://www.anses.gob.ar/pension-no-contributiva-para-madre-de-7-hijos

[6] https://www.anses.gob.ar/pension-no-contributiva-por-vejez

[7] https://www.anses.gob.ar/pension-no-contributiva-por-invalidez

No es amor, ni ayuda: es trabajo

Desde las áreas de Movilidad Humana y Género y Diversidad Sexual visibilizamos el día Internacional del Trabajo Doméstico. ¿Las labores del hogar recaen sólo en las mujeres? ¿Qué sucede con las personas migrantes y refugiadas? ¿Qué es la triple jornada laboral?

En el Segundo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe de 1983, se declaró el 22 de julio como el Día Internacional del Trabajo Doméstico, con el objetivo de reconocer el trabajo no remunerado que recae sobre todo en las espaldas de las mujeres en sus hogares, basado en patrones socioculturales históricos, que estigmatizan y profundizan la desigualdad entre varones y mujeres.

Para comer hay que previamente hacer las compras, luego hay que cocinar, poner la mesa, servir y después limpiar y lavar. Para tener la casa limpia hay que barrer, sacudir muebles,  trapear el piso, limpiar y desinfectar el baño, ordenar la habitaciones de lxs integrantes de la casa, y si hay animales domésticos en la casa hay que limpiar sus necesidades. Todo esto se repite en la diaria y además se incluye cuidar a lxs infantes y adultxs mayores, lavar la ropa y un extenso e infinito etcétera.

Por lo tanto, cada 22 de julio se busca el reconocimiento de estas tareas que son necesarias, ya que han permitido durante años que lxs integrantes del hogar puedan realizar sus tareas fuera de casa. No obstante a ello, se trata de cambiar el enfoque y no sólo dar reconocimiento y un salario a aquellas mujeres que realizan el trabajo doméstico, sino que también estas actividades sean repartidas equitativamente entre lxs integrantes de la familia, desnaturalizandolas como cosa “de mujeres”.

Según la última encuesta sobre el Uso del Tiempo que realizó el INDEC en el año 2013 las mujeres dedican más de 6 horas diarias a lavar, hacer las compras, cuidar a niños, niñas y adolescentes y adultxs mayores. Los varones por su parte dedican la mitad del tiempo con su famosa frase “te ayudo en casa”.

Si bien la incorporación masiva de las mujeres a los mercados laborales fue en el siglo pasado, esto no las liberó de los quehaceres domésticos y por ende concluyó en una triple jornada laboral. Es decir, las actividades que realizan fuera de sus casas, que generalmente son remuneradas, y por otro lado, las tareas que realizan dentro de sus hogares que no son remuneradas, sumado al cuidado de lxs integrantes del hogar.

Trabajadoras de casas particulares en contexto de Movilidad Humana

El trabajo doméstico es un aporte a la reproducción social y económica de una sociedad, sin embargo siete de cada diez trabajadoras, de casas particulares, no se encuentran registradas. La fragilidad cala en aquellas que desarrollan labores en relación al cuidado del hogar. Aún persiste, aquella matriz de pensamiento retrógrado y desigual, donde el quehacer de las actividades domésticas y mantenimiento de vínculos afectivos, cae con todo su peso sobre las mujeres.

Según los datos de la encuesta nacional a trabajadores sobre Condiciones de Empleo, Trabajo, Salud y Seguridad -ECETSS- el personal de casas particulares representa 5,6%  de empleo, de ello se desprende que el 17,4% son mujeres ocupadas y 22% mujeres son asalariadas. Esto nos revela la feminización de ésta labor, atravesada por la informalidad y la desprotección.

Aquellas mujeres que se desplazan -migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo- en muchas ocasiones, están expuestas a diversos riesgos y vulneraciones, sin duda lo laboral no es una excepción de ello.

En el contexto argentino, si bien las ocupaciones de las migrantes son heterogéneas, muchas de ellas son de tipo informal y encarnan múltiples desventajas. El trabajo en casas particulares es uno de los principales rubros donde se incorporan las migrantes internacionales, dedicadas al cuidado no terapéutico de niños y ancianos, el aseo y atención de los hogares. Allí se ocupan cuatro de cada diez migrantes provenientes de Sudamérica” expresaron Rosas, Jaramillo y Vergara investigadoras del CONICET.

Desde las áreas de Movilidad Humana y Género y Diversidad Sexual de Xumek consideramos esencial construir espacios políticos y sociales que permitan registrar y referenciar, no sólo los reclamos en torno a esta labor, sino también comenzar a conceptualizar la movilidad humana y el trabajo doméstico.

Asimismo, abogamos por políticas públicas que tengan verdadera incidencia en la práctica social para que esta actividad deje de estar dentro de las ocupaciones con mayores niveles de precariedad y desprotección laboral. Por ello analizar y dialogar, sobre la migración, género, trabajo y sociedad civil, puede resultar ser útil para dar a conocer, entre organizaciones civiles y sociales, la ley de casas particulares 26.844 existente, obligaciones de lxs empleadores y los derechos de las mujeres en contexto de movilidad humana.

20 de junio: Día del/la Refugiado/a

Cada 20 de junio se celebra el “Día Mundial de las y los Refugiados”. El instrumento legal que define la categoría de refugio y los derechos de que poseen es la Convención sobre el Estatuto de refugiades de 1951.  

El principio fundamental de éste documento es el principio de no devolución, es decir, ningún refugiade debe ser devuelto a un país donde su vida corre riesgo. 

Las y los refugiados gozan de derechos como a no ser expulsado/a, derecho a una vivienda, derecho a educación pública, derecho a un trabajo remunerado, derecho a la libertad de religión, derecho a poseer un documento de identidad. 

¿Pero quienes son las personas refugiadas? Son personas que por temores fundados, se han visto obligadas a desplazarse cuando ven amenazada su vida y subsistencia, por motivos naturales o humanos.

Persecución política, guerras, raza, religión, nacionalidad, violaciones y abusos sexuales, mutilación genital: estos son algunos de los muchos motivos por lo que una persona decide dejar su hogar. Según datos que concede ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas), organismo que trabaja con migrantes y refugiades, en la actualidad más de 70 millones de personas han sido forzadas a desplazarse, la mayor cifra registrada por la organización en su casi 70 años de existencia. La mitad de las personas que son refugiadas corresponde a niños, niñas y adolescentes.

Asimilar una nueva realidad en otro lugar del mundo trae no solo consecuencias materiales: el aspecto psicológico no está librado de ello. Dejar atrás el hogar, la familia, la vida cotidiana, implica comenzar de nuevo, donde el desarraigo, la angustia y el temor constante acompañan. 

Desde el Área de Movilidad Humana abogamos y llamamos a la toma de consciencia para no permanecer  indiferentes. Compartir datos certeros sobre la realidad que transitan les refugiades, unirte a nuestro equipo para colaborar desde proyectos investigativos o de intervención, pueden ser un gran cambio para aquellas personas que han sufrido y sufren vulneraciones tras dejar atrás su historia.  



19 de junio: Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos Armados

Desde las áreas de Género y Diversidad Sexual y Movilidad Humana de Xumek visibilizamos por segundo año consecutivo el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos Armados.

El 19 de junio de 2015, la Asamblea General de las Naciones Unidas -ONU- proclamó el decreto 69/293 con el fin de concientizar sobre la necesidad de poner fin a la violencia sexual relacionada con los conflictos, honrar a las víctimas y a lxs supervivientes de la violencia sexual de todo el mundo, como también rendir homenaje a las personas que luchan día a día para poner fin a este tipo de delitos.

Anteriormente, en el 2008 se adoptó la resolución 1820 del Consejo de Seguridad de la ONU, en la que se condenó la violencia sexual como una táctica de guerra y un impedimento para la consolidación de la paz.

El cuerpo de las mujeres como territorio de conquista


Durante la historia en los conflictos armados quienes mayoritariamente fueron preparados para combatir y conquistar fueron los varones, en tanto las mujeres, las mayoría de ellas, fueron quienes ocuparon el rol de cuidado y preservación de lxs hijxs y adultxs mayores de su comunidad.

Cuando se lleva adelante un conflicto armado en un territorio, las fuerzas armadas, además de combatir de igual a igual con otro varón armado, se desplazan a los pueblos a saquear y a destruir todo a su paso que sea propiedad del lugar conquistado, sin embargo, el ataque no termina allí, también detentan contra los cuerpos de las mujeres y de las disidencias.


Según el Observatorio de la Violencia de Género de Fundación Mujeres en los conflictos armados los cuerpos de las mujeres son usados como arma de guerra. Son agredidas por los integrantes de las fuerzas armadas enemigas bajo la pretensión de atacar a la integridad del pueblo concreto al que pertenecen las mismas. Es una estrategia que busca debilitar al enemigo, minando la integridad moral de la comunidad y sirviendo de medio de disuasión o castigo contra las personas de la sociedad que padecen el ataque.

La violencia sexual ha sido utilizada como instrumento para desplazar a poblaciones y como medio para ejercer represión, terror y control. Aunque los varones y los niños son también objeto de violaciones, las mujeres, las niñas y las disidencias resultan afectadas de manera significativa. La organización sostiene que “documentar dichos delitos es de suma importancia para lograr la rendición de cuentas por los actos de violencia sexual, algo indispensable para poner fin a los ciclos de conflicto y garantizar que no vuelvan a repetirse”.

Atentar sobre el cuerpo de las mujeres y disidencias a lo largo de la historia se ha manifestado de diversas formas como la violación, asalto sexual, acoso sexual, trata con fines de explotación sexual y reproductiva, prostitución forzada, esclavitud sexual, campos de concentraciones para mujeres, exterminio femenino, embarazo forzado, aborto forzado, mutilación genital femenina y esterilización forzada. Para acabar con todos estos tipos de violencia sexual y en especial con la que ocurre en los conflictos armados, Fundación Mujeres sostiene que el primer paso es visibilizarla.

La violencia sexual el motivo del desplazamiento forzado de niñas, mujeres y disidencias

Los conflictos bélicos y la persecución son causas suficientes para traspasar una frontera, interna e internacional. Cuando las personas ven amenazadas su integridad física y de pertenencia se ven obligadas a huir, esto se incrementa cuando la amenaza es sobre los cuerpos de niñas, mujeres y disidencias por causa de la violencia sexual, y cuando no encuentran política de Estado que les protejan.

Los desplazamientos forzosos conllevan a rupturas familiares y también a enfrentar nuevas desigualdades. Aquellas personas que se hallan en contexto de movilidad humana -migrantes, refugiades y solicitantes de asilo-, en muchas ocasiones, están expuestas a transitar diversos riesgos y vulneraciones ya sea en el ámbito de la salud, laboral, educativo, económico y cultural. Así, se enfrentan a diversos riesgos en el lugar de arribo como la violencia sexual, la trata de personas y otras violaciones de derechos humanos.

Llegar a un país diferente, comprender otra idiosincrasia y acoplarse a una nueva sociedad, sin contar con redes familiares o solvencia económica estable, puede implicar considerables desafíos y consecuencias aún mayores siendo mujer, migrante/refugiade y pobre.

Los datos proporcionados por ACNUR, la Agencia de la ONU, señala que fueron alrededor de 70 millones de niños, niñas, mujeres y hombres les que se desplazaron forzosamente hasta finales del 2018; la mayor cifra registrada por la organización en sus casi 70 años de historia. Esto representa el doble de las personas desplazadas hace 20 años.

Medidas emprendidas al respecto

A nivel mundial no se cuenta con estadísticas ni registros públicos del número de casos atendidos y/o denunciados. En este sentido la violencia sexual que ocurre en los conflictos armados en muchos casos no se persigue como delito específico de guerra y no se dimensiona las consecuencias reales que tienen para las mujeres, niñas, disidencias y sus comunidades.

Sin embargo desde Fundación Mujeres se trabaja en la visibilización de esta grave situación a través de la campaña “#19J”, que tuvo lugar en el 2019, que ocurre en los conflictos armados siguiendo como referencia aquellos que son reconocidos por la ONU en lugares como: El Salvador, Cachemira, Ucrania, Sudán del Sur y República Democrática del Congo.

Según datos oficiales de ONU Mujeres el año pasado, la Comisión para el Reconocimiento y la Verificación de la Condición de Víctima de la Violencia Sexual en Kosovo  inició el proceso de reparación a las y los sobrevivientes de la violencia sexual. En febrero de 2018, se otorgó por primera vez una pensión mensual vitalicia a más de 300 sobrevivientes en reconocimiento del daño sufrido durante el conflicto que tuvo lugar a finales de los 90.

En Guatemala, el tribunal nacional condenó a cuatro ex altos mandos del ejército por su participación en crímenes de lesa humanidad, incluidos de violencia sexual, durante el conflicto armado que asoló al país durante la década de los 80.

En enero de 2019, la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Gambia realizó audiencias para investigar presuntas violaciones de los derechos humanos perpetradas durante los 22 años de mandato del expresidente de Gambia, Yahya Jammeh. La Comisión dispuso grupos de escucha formados por mujeres a fin de garantizar a las víctimas, en su mayoría mujeres, un entorno seguro donde relatar sus experiencias, incluidas las relacionadas con la violencia sexual y de género.

En abril de 2019, el Consejo de Seguridad adoptó la resolución 2467, que reconoce la necesidad de adoptar un enfoque centrado en lxs sobrevivientes para prevenir y parar la violencia sexual en situaciones de conflicto. La resolución también alienta a que en las investigaciones de la ONU se utilicen las listas realizadas por investigadorxs con conocimientos especializados en cuestiones de género para investigar la violencia sexual en situaciones de conflicto y posconflicto.

Desde las áreas de Género y Diversidad Sexual y Movilidad Humana de Xumek  nos oponemos a todo tipo de violación y violencia sexual ya que atentan contra los derechos humanos. Observamos que es sustancial proyectar a futuro un cambio en las políticas de movilidad humana para debatir y analizar el fenómeno del desplazamiento desde lo diverso y complejo. Como así también consideramos de extrema urgencia e importancia la efectiva realización de Políticas Internacionales para erradicar la violencia sexual como arma de guerra en los conflictos bélicos entre diferentes países. Creemos que los agentes gubernamentales, medios de comunicación, espacios académicos, la sociedad Civil, y organizaciones no gubernamentales debemos trabajar en conjunto con niñas, mujeres y disidencias, para que tomen un rol protagónico y significativo en la planificación y ejecución de acciones concretas e integrales.

Imagen: UN News

21 de mayo: Día de la Diversidad Cultural para el DIálogo y el Desarrollo

La Asamblea General de las Naciones Unidas, establece que cada 21 de mayo se celebre el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, tras la Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural en 2001.

De acuerdo a la misma ONU, 75% de los conflictos entre las naciones tienen una implicación cultural. De esta manera, está celebración cobra otro significado. La sociedad civil y los estados deben recordar este día, con el fin de difundir y aplicar, correctamente, mecanismos innovadores y políticas públicas para suscitar el desarrollo y diálogo desde una dimensión cultural más amplia.

El intercambio cultural y económico diverso, que aportan las personas en contextos de movilidad humana, son de relevancia y enriquecedor para el desarrollo no solo económico, sino también en el campo intelectual y social del país en el cual comenzarán a residir. Esto supone respetar las libertades y dignidad de las minorías.

Esta fecha se nos presenta como una oportunidad para construir prácticas desde la tolerancia y no desde los prejuicios, bases para la inclusión. Por ello, desde el Área de Movilidad Humana de Xumek, consideramos que este día no solo permite la reflexión, sino también fundar otras costumbres para lograr el diálogo y el desarrollo.

En el plano individual, desde nuestro lugar, es importante ejercitar la empatía, promover el respeto por los diversos cultos y religiones, deconstruir y dejar de reproducir discursos racistas y xenófobos. A su vez es esencial formarse y educarse con respecto a otras culturas, sus costumbres y saberes, a las diversas expresiones artísticas, y también promover y apoyar la producción intelectual de personas de otras culturas y nacionalidades invisibilizadas.