Ni Una Menos: Reflexiones a seis años del inicio del movimiento

Se cumplieron seis años desde la primera marcha #NiUnaMenos y es largo el camino recorrido y los derechos reconocidos desde entonces, reconocimiento conquistado a través del activismo en las calles. Sin embargo, queda aún un largo trecho por delante: según el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”, desde aquel 3 de junio de 2015 hasta el 29 de mayo de 2021 hubo, al menos, 1717 femicidios en Argentina. 

De esa cifra total, 131 se registraron en 2015, 289 tanto en 2016 como en 2018, 277 en 2017, 327 en 2019 y 301 en 2020. En la primera mitad del año corriente ya hubo 103. Los números indican que todavía debemos reclamar que nos queremos vivas y libres, sabiendo que dentro de seis años no queremos encontrarnos en la misma situación. 

Valeria Hasan, investigadora del CONICET, docente y militante feminista de la Red PAR (Periodistas en Red por una Comunicación no Sexista) y de Ni Una Menos Mendoza (NUM Mendoza), analizó qué ha cambiado y qué no desde 2015 a la fecha. “Lo que permanece, sin lugar a dudas, es la demanda por terminar con la violencia, que es una constante. Los números de violencia en nuestro país no descienden”, aseguró.

Agravada la situación por la pandemia de COVID-19, Hasan afirma que las casas, los espacios privados, se convirtieron en lugares profundamente inseguros para las mujeres y los cuerpos feminizados. “No hemos logrado desatar ese nudo de la violencia, que es un problema estructural para nuestras sociedades patriarcales”, dijo. 

Agregó que “tampoco se ha modificado, ni siquiera mínimamente, lo que atañe a la responsabilidad del Estado en lo que se refiere a la prevención de las violencias y a la Justicia patriarcal, a la manera en que se previene: la formación de efectores, la cadena de responsabilidades y cómo se juzga a las personas que violentan”. Por ello, otra constante que perdura seis años después es la consigna “el Estado es responsable”. 

“Un hiato para los feminismos en Argentina”

Así define la activista y científica lo que significó Ni Una Menos. Desde su perspectiva, “del 2015 hasta aquí, el movimiento feminista argentino ha crecido, se ha transformado, ha rejuvenecido”. Se trató y se trata de un acontecimiento. “Esto también lo hemos dicho, lo hemos desarrollado también en nuestros proyectos de investigación, en el sentido de que no esperábamos esto, no estaba previsto que sucediera y aconteció”, profundizó. 

Para Valeria Hasan, la consigna que devino marcha y la marcha que devino movimiento social ha transformado sustancialmente “las formas que tenían nuestros feminismos luego de muchos años de activismo y de militancia. Se produjo una especie de precipitación y condensación de los sentidos que permitieron que Ni Una Menos aconteciera. Y sin lugar a dudas, todo se transformó”. 

Un segundo hiato de los feminismos en Argentina se produjo en 2018, cuando en nuestro país se debatió por primera vez una Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Este suceso produjo un segundo ingreso masivo de jóvenes al movimiento de mujeres, travestis, trans, lesbianas y otras identidades sexogenéricas. “Desde entonces, se han modificado las formas de comunicar. Hasta algunos símbolos, los colores, algunas maneras de interpelación también”, observó Hasan. 

La comunicación como germen del movimiento

Valeria Hasan es científica de la comunicación y, a la hora de reflexionar sobre el rol de ésta en el movimiento Ni Una Menos, aseguró que es fundamental. “Por empezar, Ni Una Menos es promovida inicialmente por un grupo de periodistas que le dan inicio el 3 de junio a esa gran reunión que significó en Buenos Aires esa interpelación en torno a esa sucesión de femicidios que se habían dado y que luego derramó hacia el resto de las plazas de las ciudades más importantes del país”, comentó. 

“Ese llamado fue en redes sociales, promovido por periodistas. Así que podríamos decir que el mismo germen de Ni Una Menos estuvo dado por la comunicación. Y luego, a partir de ahí, el rol que la comunicación y las redes sociales como una especie de gran escenario ha sido fundamental”, apuntó la docente, agregando que las comunicadoras en general han sido “principales protagonistas en esto”. 

Además, destacó el papel que han desempeñado “algunas voceras que han ido de la academia al activismo y del activismo a la academia, a los medios, haciendo circular la palabra, conversando…de alguna manera transfiriendo conocimiento y prácticas de unos espacios a otros en todos estos años y que han propiciado que el activismo, que era fundamentalmente callejero hasta 2015, encuentre nuevas formas también en el activismo en internet, en las redes”. 

“Esto que conocemos que ya existía -reconoció Hasan-, pero que se profundizó en los últimos cinco años bajo esta denominación de ciberactivismo y que ha cobrado tanto, tantísimo protagonismo a partir del 2018 en lo que conocemos como ‘el año de los pañuelazos’ con motivo de la discusión de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo a través de todos esos hashtags y esas fuertes acciones que vimos fundamentalmente en Twitter, pero no sólo allí”. 

También, dijo Hasan, incidieron en esto los Paros Internacionales de Mujeres, las huelgas de cada 8 de Marzo (Día Internacional de las Mujeres) y, en el último tiempo, la pandemia también hizo lo suyo. Esto debido a que, al no poder militar las calles, se trasladó toda la acción militante hacia las redes sociales. 

Las demandas locales

Este año, el 3 de Junio tuvo varios ejes de suma importancia en Mendoza. Siguiendo las observaciones de nuestra entrevistada, sigue siendo fundamental insistir en la necesidad de erradicar las violencias, de declarar la emergencia en violencia de género a nivel nacional, provincial y municipal; y que el Estado se responsabilice de esta situación. 

Sigue más vigente que nunca la demanda de “basta de femicidios, travesticidios y transfemicidios”. Ligado a este, otro de los ejes es “basta de justicia patriarcal”. Se exige justicia por Florencia Romano, por Melody Barrera, por Daiana Aballay; así como también se pide por la aparición con vida de Abigaíl Carniel.  

En relación específica a este año, se demanda también por la ley de cupo laboral travesti/trans. En relación a la pandemia y el trabajo esencial, se insiste en que nuestro trabajo es esencial y se exige vacunación para todas y todes, salarios y reconocimiento para las trabajadoras y trabajadores sociocomunitarias, promotoras de género, trabajadoras estatales esenciales, travestis, trans y mujeres migrantes. 

Se insiste, además, en la implementación efectiva de la Ley 27.610 de IVE en todo el país. En este sentido, Valeria Hasan aseguró que “sabemos que con la ley y no alcanza y es urgente que todos los efectores de salud cumplan con ella, que las médicas y los médicos lleven a cabo su trabajo con justicia, con corrección, con alta responsabilidad y así las mujeres y los cuerpos feminizados que deseen interrumpir su embarazo puedan hacerlo en condiciones de asepsia y pudiendo ser efectivo su derecho”. 

Finalmente, y a nivel nacional, se pide por la aparición con vida de Tehuel De La Torre y se dice “basta de violencia económica”, exigiendo aumento de salarios y de subsidios por encima de la inflación. 

Desde el Área de Género y Diversidad de Xumek nos sumamos a las demandas de este año y las exigimos hasta que el Estado cumpla con estas deudas de la democracia para con mujeres, niñas, adolescentes, travestis, trans, lesbianas e identidades no binarias en respeto y garantía por nuestros derechos humanos.