RÍO ATUEL: UN NUEVO CAPÍTULO DE UNA LARGA HISTORIA

El 16 de julio pasado la Corte Suprema de Justicia de la Nación decidió fijar como meta interina un caudal mínimo permanente del río Atuel de 3,2 metros cúbicos por segundo en el límite entre La Pampa y Mendoza, “hasta tanto se determine definitivamente el caudal hídrico apto para la recomposición del ecosistema afectado en el noroeste de la provincia de La Pampa, que constituye la meta final perseguida” (punto 16 de la sentencia). La Pampa reclamaba un caudal de 4,5 metros cúbicos por segundo y Mendoza ofrecía 1.3. Ante la falta de consenso en las negociaciones, la Corte zanjó que deben pasar 3,2.

El punto de partida del conflicto tiene como origen la disminución de la oferta hídrica y, a su vez, del aumento de la demanda de agua del Río Atuel para riego en diferentes puntos de su cuenca.

A comienzos del siglo XX, el flujo de este río comenzó a disminuir debido a la construcción de obras de agua y represas privadas. En 1947 Mendoza inició la construcción de “Los Nihuiles” que produjo una gran sequía en el noroeste de la Provincia de La Pampa que afectó a diversas especies autóctonas y a las poblaciones del oeste pampeano que tuvieron que desplazarse debido al impacto ecológico. Desde ese momento las aguas del Atuel dejaron de llegar a las ciudades pampeanas de Santa Isabel y Algarroba del Águila. (Cfr. Lorenzetti, Ricardo (2019), “Derecho Ambiental”, Rubinzal Culzoni Editores, p. 229).

En 1987 la Corte Nacional emitió su primera sentencia sobre el tema en la que luego de reconocer el carácter interprovincial del Río Atuel y otorgar a Mendoza una cuota para el riego de más de 75.000 hectáreas en el sur de la provincia, la exhorta a implementar medidas para hacer ese riego más eficiente, tales como la conducción y ejecución de canales marginales a fin de que el excedente de agua pudiese llegar a La Pampa. Para ello las partes debían ponerse de acuerdo.

Pasan los años sin que esto suceda y en 2014 la Pampa demandó nuevamente a Mendoza.

En diciembre de 2017, la Corte emite una nueva sentencia en la que destacó que el conflicto era diferente del que se resolvió en 1987, dado que no se limitaba a un dirimir el uso de aguas, sino que involucraba un problema ambiental, que había un derecho al agua que debía superar el modelo dominial para ser sistémico y ecocéntrico.

En dicha sentencia las partes recibieron la orden de establecer un flujo de agua adecuado para la recomposición del ecosistema afectado en el noroeste de La Pampa

Transcurridos más de dos años sin que lleguen a un acuerdo entre ellas la Corte consideró que le correspondía definir el curso de acción a seguir, fijando el caudal recomendado por el Instituto Nacional del Agua (INA) como instrumento de posible cese del daño ambiental ocasionado por la falta de escurrimiento del río Atuel en territorio pampeano.

Este caudal mínimo funcionará como un objetivo que podrá alcanzarse gradualmente o en etapas, mediante la realización de las obras que resulten necesarias según lo acuerden las partes o, en caso de que no existiera acuerdo, en el futuro lo decida la Corte.

Resaltó la importancia de arribar a una solución del conflicto de modo gradual, en los términos del principio de progresividad, especialmente aplicable al caso en la medida en que, al perseguirse una recomposición natural o pasiva del ecosistema afectado en el noroeste de la Provincia de La Pampa, no es posible conocer anticipadamente el tiempo necesario para alcanzarla, ya que dependerá de la capacidad de auto-regeneración del ecosistema.