SEMANA MUNDIAL DEL PARTO RESPETADO: NIÑAS NO MADRES

La Semana Mundial del Parto Respetado tiene como objetivo principal promover los derechos de las personas gestantes y les recién nacides  en el momento del nacimiento.

Desde el Área de Niñez y Adolescencia de Xumek nos preguntamos ¿qué sucede con los embarazos y maternidades forzadas de niñas y adolescentes en nuestro país?

Desde el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) se estima que en Argentina, por año, aproximadamente 109.000 adolescentes de entre 15 y 19 años y 3.000 niñas comprendidas entre los 10 y los 14 años resultan embarazadas. El 80% de los embarazos de niñas menores de 14 años, son producto de violencia sexual ejercida en el ámbito familiar o en círculos cercanos a las víctimas.

En Mendoza, según las estadísticas del Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes, durante el año 2018 se registraron 30.122 nacimientos, el 11% representó a jóvenes menores de 19 años, y 70 niñas menores de 15 años fueron madres.

Respecto a niñes y adolescentes en situación de embarazo que han sido víctima de abuso sexual y/o han manifestado un riesgo para su salud psicofísica, se habilita el  derecho de la interrupción legal del embarazo (ILE) elaborado por el Ministerio de la Salud de la Nación, contemplado en el Código Penal  desde 1921 y validado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo FAL (2012).  También desmitificar los “embarazos adolescentes” como una problemática y hablar de embarazos no deseados que pueden ocurrir en cualquier etapa de la vida de una mujer. Y los embarazos deseados que transcurren en la adolescencia deben ser acompañados por el Estado para garantizar los derechos contemplados en la 26.061 poniendo al servicio los recursos que necesite la joven para transcurrir su gestación, parto y posterior crianza con plena garantía y ejercicio de sus derechos.

La Interrupción Legal del Embarazo obliga a todxs los profesionales de la salud y autoridades públicas a suministrar toda la información disponible a niñes y adolescentes de forma dinámica y a lo largo de todo el proceso de atención. Además, establece que debe respetarse su derecho a ser oídes y que sus opiniones sean tenidas en cuenta, y que existe una corresponsabilidad de todes les actores sociales de proteger sus derechos, actuando en consonancia con su interés superior. Sin embargo, actualmente niñes y adolescentes deben enfrentar obstáculos para acceder a la interrupción legal del embarazo. En Mendoza, se restringe el acceso a la ILE al exigir requisitos que exceden los contenidos en la legislación.

Además, consideramos importante exigirle al Estado la correcta implementación del Programa Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) en las escuelas de toda la provincia, para que les niñes y adolescentes puedan tener reconocimiento de sus derechos sexuales y (no) reproductivos, cuidar su propio cuerpo y reconocer conductas  abusivas y así evitar situaciones de riesgo. En la actualidad, la ESI posee deficiencias en su implementación, hay escuelas en las que no se enseña o su contenido es muy reducido a lo que contempla la ley 26.150.

La falta de intervención por parte del Estado de la información y los servicios necesarios para ejercer el derecho a la ILE y la ESI supone una violación grave a la Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y de otros instrumentos internacionales con jerarquía constitucional.

Desde el Área de Niñez y Adolescencia de Xumek consideramos que les niñes que se ven obligades a llevar un embarazo forzado adelante NO son un ejemplo de maternidad y amor,  sino que son víctimas de la violencia institucional impartidas tanto del Estado que viola y no hace efectivos sus derechos, como así también de los efectores de salud pública que se oponen argumentando cuestiones morales, constituyéndose ambos en responsables de las consecuencias tanto físicas como psicológicas que afectarán a ese niñe de por vida.

En el contexto actual de aislamiento social, preventivo y obligatorio, incrementan las situaciones que ponen en riesgo a niñes y adolescentes a sufrir algún tipo de maltrato, ya que se ven en la obligación de convivir con su agresor, y no cuentan con espacios de contención como la escuela. No todas las niñas están seguras en sus casas.

Obligar a una niña a continuar con el embarazo y asumir una maternidad forzada ES TORTURA. ¡Por infancias libres de violencia! #NIÑASNOMADRES