Tatiane Da Silva y la triple discriminación: ser mujer, pobre y afrodescendiente

Porto Alegre es una cuidad brasilera cercana a la frontera de Uruguay y Argentina. Allí vivía Tatiana Da Silva con sus 4 hijos y el padre de los 3 menores, Amilton Martins. Tatiane trabajaba todos los días, en su casa se vivía al día y la plata siempre era escasa. El 29 de septiembre de 2013, Amilton se quedó solo con su hijo de un año y dos meses mientras su pareja trabajaba.  El bebé Diogo, fue maltratado, abusado sexualmente y asesinado por su padre.

Por el crimen, Amilton fue acusado y condenado por los delitos de malos tratos, y homicidio calificado. Lo sorprendente es que Tatiane, a pesar de ser víctima de él, fue acusada por los mismos delitos en la modalidad de comisión por omisión. Desde noviembre de 2013 permanece privada de su libertad y condenada en una Penitenciaria local.

Amilton tenía diez años más que Tatiane, era posesivo y controlador y comenzó a involucrarse en el tráfico de drogas. Según Tatiane, la relación empeoró luego de que él pasara dos semanas en la cárcel: amenazas a muerte a Tatiane y malos tratos por doquier. Ella denunció a su pareja por torturas psicológicas y solicitó protección para ella y sus hijos, la cual solo recibió luego de que un vecino denunciara que los 3 hijos menores de la pareja eran agredidos. El Consejo Tutelar determinó que Tatiane y sus hijos sean acogidos en una Casa de Apoyo, luego de que ella manifestará que Amilton la mantenía en cautiverio y, bajo los efectos de la droga, amenazaba con matar a los hijos. Tatiane también estaba amenazada por armas de fuego y, a veces, un cuchillo.

La investigación por el asesinato de Diogo estuvo marcada por prejuicios en contra de Tatiane. Al momento de pedir la prisión preventiva, el Ministerio público reconoció que Tatiane fue víctima varias veces de Amilton, pero motivó su pedido en que “no titubeaba en arriesgar la vida de sus hijos por aquello que extrañaba y de forma egoísta consideraba su placer personal”. El 18 de noviembre de 2016 Tatiane da Silva Santos fue condenada a 22 años, 2 meses y 20

días años de prisión por el homicidio de su hijo. Esta decisión desconoció completamente que quien se encontraba con Diogo era su padre y tenía deber de garante al igual que Tatiane con respecto al cuidado de sus hijos. En cambio, entendió que Tatiane era responsable por ser su madre. La sentencia inicial de Tatiane fue apelada, pero el Órgano Judicial lejos de enmendar su decisión, ratificó lo resuelto en primera instancia y aumentaron la pena a 24 años, 9 meses y 10 días. Desde que esta encerrada, apenas tiene contacto con sus hijos.

Xumek fue contactada por las abogadas de Brasil y presentó una petición ante la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) entendiendo que el fallo es una violación a los derechos de la mujer (Convención de Belem Do Pará) y a los derechos de los niñes que fueron apartados injustamente de su madre. El tribunal obvió los indicadores claros de vulnerabilidad en que Tatiane se encontraba, con un profundo desconocimiento de las implicancias psicológicas de violencia de género. De hecho, uno de los argumentos del tribunal para negar la situación de Tatiane es que “ella era el sustento económico del hogar y, por lo tanto, no encajaba en el prototipo de mujer violentada”.

 Consideramos que el tribunal no solo ubica erróneamente a la mujer como la principal garante del cuidado de los hijos sino que además, hubo un sesgo clasista porque Tatiana era una mujer joven, afrodescendiente y con educación incompleta.