VIOLENCIA DE GÉNERO: LAS CIFRAS DEL PRIMER SEMESTRE DE 2021

En el año 2020, a partir de los femicidios, travesticidios y transfemicidios ocurridos y la violencia machista que no cesó en pandemia, el Área de Género y Diversidad Sexual de Xumek creó el Observatorio de Femicidios, Travesticidios y Transfemicidios. Un equipo interdisciplinario se encargó de la investigación de datos, de su sistematización y posterior análisis cuantitativo y cualitativo. 

En esta primera publicación les compartimos los datos de femicidios de los primeros cinco meses del año (de enero a mayo), en tanto el análisis de los datos de travesticidio y transfemicidios serán publicados próximamente.

Durante el 2021 el Observatorio registró al menos 114 femicidios y femicidios vinculados, según se pudo constatar mediante la revisión de medios digitales locales, regionales y nacionales. 

Con respecto al vínculo entre las víctimas y los femicidas, se constata que hasta el mes de mayo 38 de los 114 femicidios fueron cometidos por la pareja de la víctima y 28 por ex parejas. Por otro lado, se registraron 17 crímenes cometidos por familiares, y 14 por varones “conocidos” por la víctimas. En suma, en 97 casos, la víctima conocía y/o tenía algún tipo de relación con su agresor. Sólo en 4 casos del total registrado, los agresores eran “desconocidos”, este dato nos recuerda la importancia de poner fin al mito de los ataques al azar, efectuados por desconocidos en espacios públicos, y nos llama a poner el foco en los ámbitos de relaciones interpersonales donde desarrollan su vida cotidiana las mujeres y niñas.

Del total de los femicidios registrados para este período, 26 mujeres habían realizado al menos una denuncia por violencia de género en dependencias policiales y/o judiciales. De ese total sólo en 10 casos se dictaron medidas de protección a la mujer, incluyendo la exclusión del hogar del agresor, el otorgamiento del botón antipánico y la restricción de acercamiento, entre otros. Es decir, las 16 denuncias restantes no encontraron respuesta en la Justicia, y aun cuando el sistema judicial se expidió en medidas concretas, no impidieron nuevos ataques de los agresores.

Los actos de violencia que se registraron se han efectuado utilizando armas blancas en 34 casos y armas de fuego en 32 situaciones que terminaron en femicidio. El resto de las muertes se cometieron utilizando la fuerza física del agresor mediante golpes, asfixia, y provocando quemaduras a la víctima.

Por otro lado, 16 de los femicidios fueron cometidos por personas que tienen relación directa o pertenecen a áreas de la Fuerza de Seguridad y Fuerzas Armadas. Estos sucesos ocurrieron cuando el agresor se encontraba fuera de servicio, sin embargo la mayoría de los asesinatos fueron cometidos con el arma reglamentaria, la cual se siguió portando por fuera del horario.

Estos no son hechos aislado:, visibilizan las prácticas violentas hacia las mujeres que trascienden a la estructura de las Fuerzas de Seguridad y Fuerzas Armadas desde hace años. Consideramos necesaria la investigación y sanción de estos episodios, debido a que es habitual que queden impunes gracias a la protección y encubrimiento que se les da a los funcionarios. Pero no solo es necesaria una sanción, si no que urge una revisión integral de nuestro inconsciente social, estos crímenes son parte de un mal que es social y que nos atraviesa a todes. 

Hoy en día existen innumerables prácticas violentas que son legitimadas o no, dependiendo del sector social de donde provengan, sin ir más lejos suelen perpetuarse dentro de los medios masivos de comunicación y es a través de esa óptica que se reproducen actos violentos pero dada la no problematización por parte de la sociedad, y la aceptación indirecta no son tipificados como crímenes.

Creemos necesario trabajar en la sociedad; siguiendo las líneas que plantea Rita Segato en su intervención en la Comisión de Justicia y Asuntos Penales del año 2017, urge desbaratar el semillero donde germinan los agresores y no sólo recortar algunas hojas, porque se trata de una plaga diseminada y presente en toda la sociedad

El trabajo debe ser integral y en todos los campos, en todas las manifestaciones de la vida social para que las personas tengan conciencia de género. Los agresores son miembros de una sociedad en la cual sus actos violentos e injustos son inteligibles para ellos, los abusos no sólo se materializan en las mujeres y en el colectivo LGBTTIQ+, sino en los abusos de poder, que es donde persisten los de mayor nivel.

Desde el Área de género y Diversidad Sexual a través del Observatorio queremos visibilizar y denunciar la inexistencia de políticas públicas eficaces para prevenir estos crímenes y garantizar a las mujeres y colectivos travesti-trans sus derechos humanos más básicos. 

Asimismo colocar sobre la mesa esta problemática y desnaturalizar la violencia machista inmersa en todos los ámbitos de nuestra sociedad.